miércoles, 14 de enero de 2015

Szikla kórház

Szikla kórház (en castellano "Hospital en la roca", en inglés "Hospital in the rock") es una visita muy especial y recomendable. Como su nombre indica está "en la roca", es decir, dentro de una montaña. Esta especie de museo-exhibición consta de un laberinto de galerías y túneles excavados en las montañas de Buda, esencialmente bajo el Castillo de Buda, que se utilizaron como hospital durante la segunda guerra mundial y como búnker en caso de ataque nuclear en la guerra fría.

La historia de este lugar, como explican durante la visita, comienza muchos siglos atrás, cuando los habitantes de Buda construían cuevas donde almacenar víveres. Con el tiempo algunas de estas cuevas se unieron formando túneles, y ya en la segunda guerra mundial, con Budapest asediado por el ejército rojo se utilizó como un gran hospital-refugio, ya que estaba a salvo de los bombardeos soviéticos. Posteriormente, durante la época comunista fue ampliado para servir de macrorefugio en caso de un ataque nuclear americano. Finalmente, el hospital volvió a abrir durante un breve periodo de tiempo en 1956, cuando la revolución húngara contra la URSS.

Hoy en día se hallan en su interior cientos de figuras de cera y materiales que emulan el antiguo hospital durante la guerra: médicos, enfermeros, soldados heridos, militares, literas... tan solo falta el olor a podedumbre, putrefacción y hacinamiento, y el bullicio y el correcalles al llegar los heridos, que sobrepasaban ampliamente la capacidad del hospital (con unas 50 camas, aunque llegaba a alojar más de 500 de heridos) hasta el punto de tener estos que compartir cama o estar en el suelo en cualquier rincón, a la espera de ayuda médica o la muerte en el peor de los casos. A día de hoy aún funciona el viejo sistema de ventilación, aunque debido al gran ruido que genera tan solo se activa durante la noche.

Las visitas son en grupo y con guía obligatorio, salen cada hora y el recorrido dura unos 60 minutos, parando en varios sitios para escuchar las explicaciones del guía, pudiéndose elegir entre el inglés o el húngaro. Abre de lunes a domingo a las 10 de la mañana y cierra a las 8 de la tarde (a las 7 sale el último grupo). La dirección es Lovas út 4/c.

El precio es de 3.600 forint (12 €) para todo el mundo excepto menores de 26 años, quienes pagan la mitad. No hay el tan ansiado descuento de estudiante. Es un poco caro, pero teniendo en cuenta que son guiadas y duran una hora se entiende que sea un pelín elevado.

Como no está permitido hacer fotos en su interior he buscado algunas por internet:







domingo, 11 de enero de 2015

Memento Park, las estatuas comunistas

Cuando el régimen comunista cayó en Hungría en 1989, Budapest estaba lleno de estatuas y monumentos de este período de la historia del país. En lugar de fundirlas y vender el metal al peso, como hicieron en otros sitios, el gobierno húngaro decidió trasladar algunas de las más significativas a las afueras de la ciudad, creando un pequeño parque de pago donde se exhiben (una idea mucho más lucrativa). Es Memento Park.

El mayor problema de llegar aquí es la distancia. Se encuentra muy alejado del centro, en la periferia de Budapest. Hoy en día el tiempo de viaje se ha reducido gracias a las nuevas infraestructuras de la capital, pese a todo se tarda en torno a 30-40 minutos desde el centro. Hay que tomar el metro 4 hasta Kelenföld (la última estación de Buda), y desde aquí el autobús 150 en dirección a Budateteny-Campona, que tras unos 15 minutos de viaje nos deja cerca de la entrada, en una parada llamada Memento Park. Hasta hace no mucho el viaje podía durar más de una hora (la línea 4 del metro la inauguraron este mismo año, y el autobús en realidad va a Campona, un centro comercial construido hace pocos años). Desde el centro parten autobuses directamente al parque, pero no son municipales y son bastante caros. El parque abre a las 10 de la mañana y cierra al anochecer, ya que no tiene iluminación.

El precio de la entrada es de 1.500 forint (unos 5 €) el ticket normal o 1.000 forint (3,30 €) el ticket de estudiante (ojo, no vale cualquier carnet de estudiante, hay que tener el húngaro o la tarjeta ISIC). A esto hay que sumar el precio del viaje, otros mil forint más en tickets de metro y bus.

A la entrada del parque, desde fuera, nos saluda un muro de ladrillo donde pueden verse las primeras obras: la estatua de Lenin, el busto de Marx y Engels y las botas de la antigua estatua de Stalin (que estaba en Varosliget y fue derribada durante la revolución de 1956). Una vez entramos no hay mucho más: alrededor de una docena de estatuas o monumentos en un pequeño parque que se recorre en unos 20 minutos como máximo parando a tomar fotografías, sin ninguna explicación más que unos pequeños cartelitos con el nombre de la obra y su ubicación original en Budapest. A la salida hay un Trabant (en bastante mal estado) y una cabina donde supuestamente se escuchan mensajes grabados de Stalin (el día que yo fui estaba cerrada con un candado).

Con todo esto me refiero a que a los que no sean muy entusiastas no les merecerá la pena invertir una mañana o una tarde de su viaje a Budapest yendo hasta tan lejos para no ver mucho, además del alto precio de la entrada teniendo en cuenta lo que ofrece. En mi opinión, hay mejores cosas que hacer en Budapest, pese a que muchas guías anuncien este sitio a bombo y platillo. Ahora, si os sobra tiempo y tenéis curiosidad, adelante.

Sobre porqué no se dejaron las estatuas en las calles de Budapest, hay varios motivos. Primero, para mucha gente fue una época oscura y dolorosa de la historia debido a la fuerte represión por parte de Moscú y la URSS, por otro lado forman parte de la historia del país (guste o no guste es así), y por último, en las calles de Budapest no hubiesen durado mucho sin ser saboteadas o destruidas. Y claro está, es un floreciente negocio para las arcas municipales.

Os dejo unas fotografías de mi visita:


Estatua de Lenin a la entrada

Estatua de Marx y Engels.

Soldado soviético libertador.






Homenaje a las Brigadas Internacionales españolas.


jueves, 8 de enero de 2015

Balnearios de Budapest (II)

Sigo con el repaso de los principales balnearios de Budapest, esta vez con algunos de los no tan conocidos. (Para ver la anterior entrada, haz click aquí).

4- Szent Lukács





Son un poco más desconocidos para los turistas y más frecuentados por los locales, aunque debido a la masificación de los 3 balnearios más famosos (Szechényi, Gellért y Rudas), en los últimos años muchos extranjeros han comenzado a venir aquí, buscando algo más auténtico y tranquilo. También son más económicos. Están algo más escondidos, y de hecho se accede por una especie de parque exterior: tras seguir un pequeño camino llegamos a la entrada. Son un poco más compejos ya que no hay carteles en inglés (o apenas hay). Para guiarnos un poco, al salir del vestuario tenemos a mano izquierda (por un largo pasillo) las piscinas interiores (mi favorita es una circular a 40 ºC, quema un poco al entrar pero luego es muy agradable. También hay dos rectangulares, la que está más al fondo es algo más fresquita.

Si salimos del vestuario y vamos a mano derecha, bajando una pequeña escalera llegamos a una sala de descanso y desde allí se puede salir a un patio con una enorme piscina exterior de agua caliente, con chorros y asientos tipos jacuzzi. Justo frente a los vestuarios hay dos piscinas exteriores para nadar.

Precio: 3.000 forint (entre semana) ó 3.100 (fin de semana).
Dirección: Fankel Leó u. 25-29
Página web: http://sp.lukacsfurdo.hu/


5- Király





Son baños turcos, a semejanza de los Rudas, aunque más pequeños. Se encuentran en Buda, al norte de los Rudas, en un pequeño edificio verde con una fachada que se cae a pedazos. Y es que, así como otros balnearios de la capital han sufrido una profunda renovación, el encanto de los baños Király es que se mantienen viejos y antiguos, como eran antes todos los balnearios de Budapest. Tiene una piscina principal bajo una bonita cúpula (aunque no tan bonita como la de Rudas, pero es muy similar), y algunas otras pequeñas piscinas, una de agua muy caliente a 40º, otra a 32º (justo antes de la sala principal), cabina de gas, sauna y un moderno y placentero hidromasaje tipo Jacuzzi donde caben hasta 6 personas. En el patio hay otra piscina de agua termal con forma de tinaja gigante.

Más sencillos y económicos (la entrada cuesta la mitad que los Rudas, por ejemplo), son otra buena opción. Ignoro si se masifican mucho en verano, algo no muy difícil por su pequeño tamaño. Un gran número de sus visitantes son autóctonos, aunque también lo frecuentan extranjeros y turistas.

Precio: 2.300 forint
Dirección: Fő utca 84 (Buda)
Página web: http://sp.kiralyfurdo.hu/


6- Veli Bej






Otros baños turcos, pequeños a semejanza de los király, aunque no tan conocidos, por lo que pueden ser una buena opción si se quiere visitar un baño turco y evitar las masificaciones veraniegas del Rudas. El horario es un poco más complicado, pues cierra a mediodía un rato (abre de 6 a 12 de la mañana y de 3 a 9 de la tarde). El ticket vale solamente para 3 horas.

Precio:
2.800 forint
Dirección: Árpád fejedelem út 7.


7- Dandár


Más sencillos y fuera de las guías de Budapest, una alternativa recomendable si ya has estado en los otros.

Precio: 2150 forint
Dirección: Dandár u. 3


Para evitar las masificaciones, en todos los balnearios (para los locales no son precisamente baratos, pero sí los son para la mayoría de turistas y extranjeros) recomiendo evitar los meses de verano (especialmente Julio y Agosto). Siempre hay menos gente por las mañanas que por las tardes. Los fines de semana suelen estar más concurridos. En cuanto a los precios, están indicados en cada balneario, y para los occidentales, los precios son bastante atractivos. Es de destacar que muchos jubilados húngaros acuden a las termas por prescripción médica (como quien receta unas pastillas, aquí les mandan al balneario). Aunque la cotización del forint oscila mucho, 1 € = 300 HUF es una buena referencia.

¡¡Salud!!

lunes, 5 de enero de 2015

Balnearios de Budapest (I)

Tras el parón navideño del blog, comenzamos el nuevo año con un tema muy apropiado para regenerar el cuerpo tras estas fechas de excesos y celebraciones: las aguas terapéuticas húngaras.

Budapest puede ser considerada la capital mundial de los balnearios.Y es que repartidos por la capital húngara hay casi una decena de Spa. De algunos ya escribí en una entrada anterior sobre balnearios en Hungría, pero hoy toca centrarse solo en los de Budapest.

He elaborado una especie de ranking según mi opinión y punto de vista, que no tiene porqué coincidir con la de todos. Además, creo que es conveniente dar una serie de consejos prácticos, ya que no es fácil guiarse por estos sitios: son bastante grandes, tienen muchos pasillos laberínticos, hay pocas indicaciones y carteles (que suelen estar solo en húngaro, a pesar de que la mayoría de los visitantes son extranjeros). Sin embargo, merecen totalmente la pena hasta tal punto que nadie debería marcharse de Budapest sin haber estado en al menos uno o dos de ellos. Si vamos por primera es importante tener algo de paciencia al principio y sobre todo tomárselo con humor. Una vez entremos en el agua termal calentita todo se ve de otra manera.

INFORMACIÓN BÁSICA:

En general hay que prestar atención a las tarifas, que varían en función de si vamos el fin de semana o entre semana, a partir de determinada hora, solo por la mañana, a pasar el día entero... También en algunos hay descuento para estudiantes (con carnet). Los diferentes precios pueden consultarse en la página web de cada balneario. Los vestuarios pueden estar separados por sexos o ser mixtos (con cabinas para cambiarse, claro), las duchas y WC en cualquier caso están siempre separados, obviamente. Casi siempre nos darán una pulsera magnética para la taquilla y que a veces nos permite el paso por tornos a determinadas zonas (depende del tipo de ticket que tengamos podemos tener acceso total o restringido).

Aunque depende del tiempo que vayáis a estar en Budapest, en mi opinión merece la pena pasar un día entero. Además de las piscinas, saunas y cabinas de masaje, hay zonas de descanso, tumbonas, restaurantes y cafetería, por lo que un día se nos pasa volando perfectamente en estos sitios. Sobre el baño, en general suele haber una o varias piscinas grandes para nadar, con el agua más bien templada (unos 26 ºC), y varias piscinas con agua más caliente (suelen venir las temperaturas indicadas, normalmente desde 32 ºC hasta un máximo de 42 ºC). En mi opinión la mejor es la de 38 ºC, más de esa temperatura es agobiante, y por debajo con el tiempo uno se queda frío. Claro que la subjetividad con las temperaturas del agua es tan diversa que justifica esta gran variedad. Lo mejor es probar todas y luego quedarnos más tiempo en las que más nos gusten. En general suele venir indicada la temperatura del agua así como el tiempo recomendado en cada una. No obstante hay un sencillo truco: las piscinas con más gente son muy calientes, en las que hay poca suelen ser un poco menos calientes, y las que están vacías son agua muy fría (suele haber siempre alguna, sobre todo al lado de las saunas, con temperaturas de 18-20 ºC). ¡La experiencia de salir de la sauna sudando a chorros y sumergirnos en este agua helada que se clava como cuchillos no es apta para cardiacos!

Normalmente no hace falta gorro para bañarse, a veces sí es necesario para las piscinas de natación, pero no para el wellness. Es recomendable llevar toalla (aunque en muchos sitios pueden alquilarse) o mejor aún albornoz. Las chanclas son también aconsejables. Y el bañador, claro.


1- Széchenyi








En mi opinión es el mejor balneario de Budapest. Son los más grandes en superficie y los más famosos junto con el Gellert (aunque el de Szechényi es mucho mejor bajo mi punto de vista). Sus espectaculares piscinas exteriores de aguas azuladas contrastando con las paredes amarillas del elegante edificio, junto con la gran cantidad de piscinas que hay dentro de él lo justifican. Además se encuentra en Városliget, un precioso parque con estanque, y cerca de Hösök tere (la plaza de los héroes) y al que se puede llegar paseando por la elegante avenida Andrássy o con la línea 1 de metro, de más de un siglo de antigüedad.


Los vestuarios son algo viejos, y están separados por sexos. También puede alquilarse una cabina privada por un poco más de dinero. Una vez en el patio, llegamos a las piscinas exteriores, las más famosas que aparecen en todas las guías turísticas. Sin duda todo un placer para los sentidos bañarse ahí, además puedes ver a los jubilados jugando al ajedrez en el agua. No están conectadas con el interior, así que en invierno o si hace frío toca correr un poco hasta el agua. Mejor si llevamos albornoz. La salida del agua también puede ser un poco dura. Al otro lado, enfrente de donde salimos, hay unas escaleras que conducen a la parte interior, donde hay varias piscinas más a diferentes temperaturas.

Si solo tenéis tiempo de visitar un balneario, mi recomendación son las termas de Szechényi, sin duda.

Precio: 4.100 forint (entre semana) ó 4.300 (fin de semana).
Dirección: Állatkerti körút 9-11
Página web: sp.szechenyifurdo.hu


2- Rudas








Es uno de los clásicos de la ciudad. Construido originalmente hace ya cinco siglos como baños turcos, ha sido recientemente renovado y ampliado, y se merece mi segunda posición en los balnearios de Budapest. Su funcionamiento es un poco complejo, pero si tenemos en cuenta unas pequeñas reglas podemos disfrutar de sus magníficas instalaciones. Antes el acceso era exclusivo para hombres, pero hace años por fin salieron de la cueva y permitieron el acceso femenino, aunque sigue habiendo ciertas normas: entre semana hay un día solo para mujeres, los martes, el resto de lunes a viernes es solo para hombres. Los fines de semana la entrada es mixta. Viernes y sábados también abre de 22 a 04 horas (por la noche). Mi consejo es evitar las noches, ya que están muy masificadas y además no abre la piscina de la azotea. Por desgracia, si vais en pareja solo queda la opción del fin de semana (cuando más gente hay), pero aún así merece la pena. El baño turco es espectacular, con una cúpula con varios filtros de colores que puedes mirar tan ricamente sumergido en el agua (y alucinar sin necesidad de drogas psicotrópicas). También tiene varias saunas a lo largo de un pasillo con compartimentos, y en los que la temperatura va progresivamente en aumento. A la salida hay unos cubos de madera colgando, puedes tirar de la cuerda y refrescarte (¡atención! vigyazz! están llenos de agua fría).

Al otro lado está la pisicina típica de nadar, con agua no tan caliente, y cruzándola llegamos a la parte nueva, con varias piscinas wellness (una de ellas a 42 ºC, en la que puedes experimentar lo que siente una langosta en sus últimos minutos de vida). Pero lo mejor, y que no todo el mundo sabe, es que hay unas escaleras que suben a un restaurante, y que si una vez pasado dicho restaurante seguimos subiendo llegamos a la azotea del edificio, donde hay una pequeña piscina circular de chorros con unas vistas impresionantes sobre Budapest y el Danubio. Más increíble aún es ver como anochece lentamente sobre la capita húngara.

La zona de taquillas es mixta, con cabinas para cambiarse de ropa, y duchas y baños separados. También funciona con pulsera magnética: una vez hemos guardado todo, ponemos la pulsera sobre el cierre y cuando se enciende la luz verde, cerramos la puerta y giramos el pestillo. Si a la vuelta no nos acordamos del número se puede consultar acercando la pulsera a unas pantallas que hay en la pared. Rara vez la pulsera no funciona bien, hay que pedir que nos la cambien. Hay varios tornos para acceder a las diferentes zonas, pero mejor si compramos la entrada completa.

Precio: 4.500 forint (entre semana) ó 4.800 (fin de semana)
Dirección: Döbrentei tér 9.
Página web: http://sp.rudasfurdo.hu/


3- Gellért







Es probablemente el más famoso, en parte por formar parte del hotel homónimo y por haber aparecido en muchos anuncios de televisión y revistas de viajes. Sin embargo, en mi opinión, no es ni de lejos el mejor balneario de Budapest. Sin duda son muy bonitos arquitectónicamente, todo un placer visual, pero tienen muchas menos piscinas que los otros, y son más caros. En verano hay una de olas en la parte exterior, pero tampoco es nada espectacular. Con esto no quiero decir que no merezcan la pena, si vais a visitar varios balnearios, desde luego una vez hay que ir a los Gellert, nadie se arrepentirá. Yo estuve hace varios años ya y no os puedo ayudar mucho más.

Precio: 4.900 forint (entre semana) ó 5.100 (fin de semana).
Dirección: Kelenhegyi út 4
Página web: http://sp.gellertfurdo.hu/
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