lunes, 9 de julio de 2018

Viajar a Hungría en coche desde España (II)

Retomando la entrada previa, propongo otros recorridos interesantes al país magiar, en esta ocasión, en lugar de pasar por el sur o el norte de los Alpes, los atravesaremos directamente.

Opción 3: Variante transalpina por Suiza y Austria (2.207 kms, 21:52 horas).

Ofrece atravesar los Alpes a través de autopistas de montaña, un recorrido de gran belleza, que se puede ver en el primer mapa, y que en la ciudad austríaca de Salzburgo se juntaría con el segundo recorrido descrito en la entrada previa (el que pasaba por Alemania).

Las contras de este viaje son los elevados precios de los alojamientos, especialmente en épocas invernales, por el turismo de esquí. Además en esta mencionada época las condiciones meteorológicas (hielo, nieve, oscuridad...) pueden ser una dificultad añadida en un viaje tan largo.




Otra opción es realizar el viaje hasta Zurich y ahí desviarse al sur hasta Milán, atravesando el túnel de San Gotardo y la ciudad de Lugano, donde puede tomaríamos la primera ruta propuesta (en la anterior entrada). Esto último está dibujado en el segundo mapa a continuación.




Opción 4: Variante transalpina por el túnel del Mont Blanc y el valle de Aosta (2.178 kms, 20:51 horas).

Ruta de gran belleza, que ofrece cruzar los Alpes atravesando la montaña más alta de esta cordillera, el Mont Blanc, y salir a Italia por el valle de Aosta, hacia Turín y Milán, para unirse a la primera ruta descrita hasta Hungría. Además es una opción algo más corta que las otras.

Las contras son las mismas que en la opción 3, es decir, elevados precios debido al abundante turismo y la dura meteorología invernal en los Alpes que añade dificultad a un viaje tan largo si se realiza en invierno (aunque las montañas nevadas son espectaculares).



No hace falta decir que podemos incluso parar varios días en zonas concretas, dando una pequeña vuelta extra a nuestro recorrido. Por ejemplo, aprovechar para recorrerse la Toscana, la costa de Croacia, los valles de los Alpes, o los pueblos de la Costa Azul, pueden dar un encanto extra a nuestro viaje.

Por último unos pequeños consejos respecto a los peajes.

Francia: el sistema de peajes es similar al español. Los pagos se realizan en efectivo o con tarjeta mediante una parada obligatoria en algún punto del recorrido de cada autopista. Hay algunas autopistas gratuitas similares a las autovías españolas, aunque son infrecuentes. Recorrer el sur de Francia puede costarnos entre 80 y 100 € en peajes dependiendo de por donde lo hagamos.

Alemania: por el momento las famosas autobahn alemanas son gratuitas (aunque se está barajando implantar un sistema de viñeta), y además, en gran parte de ellas no hay límite de velocidad obligatorio (aunque está recomendado no sobrepasar los 130 kms/h).

Austria: al entrar al país hay que parar y comprar una viñeta o pegatina que hay que colocar en el parabrisas delantero, y nos da derecho a utilizar las autopistas austríacas. El precio depende del tiempo que queramos utilizarla, el mínimo es de 9 € para 10 días.

Suiza: al entrar al país es obligatorio adquirir una viñeta que cuesta en torno a 35 euros y es necesaria para utilizar las autopistas suizas, nos da derecho a hacerlo todo el año en el que se adquiere.

Italia: mismo sistema de peajes al español, pagando en las propias autopistas que se utilizan. Recorrer el norte de Italia de este a oeste sale por unos 50 € en peajes aproximadamente.

Eslovenia: sistema de viñeta. Para vehículos de menos de 3.500 kg. el mínimo es la de una semana que cuesta 7.50 €.

Nota: los túneles del Mont Blanc tienen un peaje de 44 € por recorrido. 

sábado, 7 de julio de 2018

Viajar a Hungría en coche desde España (I)

Viajar a Hungría en coche desde España es toda una experiencia, ya que nos "obliga" a recorrernos media Europa. Desde luego lo ideal es realizar este viaje desde la tranquilidad, organizando paradas en varios sitios, y tomándonos varios días. No obstante, si las circunstancias nos obligar a "chupar" asfalto sin parar, hay que saber que desde la frontera de Irún hasta Budapest hay poco más de 2.000 kilómetros de distancia (más o menos el equivalente a un viaje de ida a vuelta del norte al sur de España), y que con 2 conductores turnándose en el mismo vehículo puede hacerse en poco más de 20 horas seguidas, o en 2 días haciendo noche en mitad del camino para descansar.

No obstante, como dije antes, el potencial de cruzar la costa azul francesa, los Alpes, el norte de Italia, la selva negra alemana, o ciudades como Niza, Milán, Venecia, Viena, entre otras, hacen de viajar a Hungría en coche algo muy interesante. El tema económico (gasolina, peajes y alojamiento), hacen del coche una opción más cara que el avión (desde que están las aerolíneas low-cost, claro), aunque si viajan varias personas con maletas, no hay tanta diferencia de precio. Y así uno no depende de cancelaciones, retrasos, pérdidas de maletas y demás fastidios con las que las compañías aéreas nos tienen acostumbrados a los que no nos queda más remedio que subirnos a un avión.

En estos viajes puede comprobarse que para millones de europeos, recorrerse medio continente es algo relativamente convencional. Podemos ver cómo miles de coches con matricula española se dirigen a Rumanía (la enorme colonia rumana afincada en España suele viajar en verano de vacaciones a su país de origen en coche), o las decenas de miles de alemanes o escandinavos que veranean en España y viajan en sus coches o caravanas. Asuntos de trabajo, familiares o parejas Erasmus han llenado las autopistas europeas, en ese fenómeno bautizado como globalización.

El único país que tenemos que cruzar obligatoriamente es nuestra vecina Francia. Desde la frontera gala se nos abren múltiples opciones: el norte de Italia y Eslovenia, Suiza y Austria o Alemania. Para simplificar las cosas, en las rutas que voy a plantear en esta serie de entradas utilizaré un hipotético viaje desde Irún hasta Budapest. El viaje en España hasta la frontera dependerá de la ciudad de origen, igualmente el que no vaya a la capital húngara tendrá que añadir el camino hasta su destino, dentro de tierras húngaras. Y si uno cruza por La Jonquera, también será diferente.

Opción 1: Variante por la costa azul francesa, el norte de Italia y Eslovenia (2.144 kilómetros, 19:36 horas de viaje).

La principal ventaja de este viaje es que es la opción más corta en kilómetros, ya que físicamente es el viaje más "recto" posible, además de poder parar en ciudades como Marsella, Niza, Mónaco, Génova, Milán, Turín, Venecia o Lubiana. La costa azul francesa, o el norte de Italia son regiones de gran belleza que podremos disfrutar por el camino. Igualmente la belleza de Lubiana y Eslovenia puede sorprender a quienes no conozcan este hermoso y pequeño país.

Las contras de este viaje son: por un lado, el elevado precio de los peajes de las autopistas de la costa azul y el norte de Italia, además de la gran saturación de tráfico que tienen estas carreteras, especialmente es la época estival, que puede ser que coincida con nuestro viaje. Además, los alojamientos también tiene precios elevados en verano, aprovechando el tirón turístico de la zona.



Opción 2: Variante por el sur de Alemania y Austria (2.203 kilómetros, 21:22 horas de viaje).

Es probablemente la ruta más práctica. Aunque es un poco más larga que la previa, las autopistas alemanas gratuitas hacen que el presupuesto de este viaje sea más asequible. Además de no estar tan masificado como la primera opción, igualmente, por este motivo, los precios de los alojamientos son más económicos. A lo largo de este viaje podemos visitar la selva negra o la Baviera alemanas, así como la capital austríaca.

La única contra es que la belleza del mediterráneo francés, los Alpes o las ciudades del norte de Italia nos quedarán bastante lejos. Y que en kilómetros y tiempo es un poco más larga que la opción previa.



En la próxima entrada escribiré acerca de las opciones de viajar a Hungría desde España atravesando los Alpes por varios lugares, también muy atractivas, además de varios consejos e información sobre precios, peajes o viñetas, entre otros.

lunes, 9 de abril de 2018

Elecciones Parlamentarias: Fidesz arrasa de nuevo

Nota: para leer el artículo con el análisis previo a estas elecciones, haz click aquí.

Ayer domingo día 8 de Abril se celebraron en Hungría elecciones parlamentarias para el período de gobierno de los próximos 4 años, y tal y como afirmaban las encuestas, la alianza entre Fidesz y KDNP venció los comicios. De esto no había duda. Lo realmente interesante era si conseguirían 2/3 de los escaños del parlamento, cosa que les otorgaría poderes como cambiar la constitución, etc. De todas formas esto no era algo tan importante como pueda parecer, ya que el grueso de cambios de la carta magna y las leyes fundamentales ya estaba hecho en los años previos, por lo que obtener los dos tercios, en esta ocasión, era algo más bien simbólico.

Y también lo han logrado. Con el 99% de los votos escrutados, Fidesz-KDNP ha logrado 134 de los 199 escaños del parlamento, esto es, los 2/3. En segundo lugar ha quedado Jobbik (extrema derecha tradicional que últimamente se ha ido moderando considerablemente), que obtuvo 25 escaños y el 20% de los votos, y en tercer lugar una alianza entre el Partido Socialista y Párbeszéd, con 20 escaños y el 12.5% de los votos. Por último, pequeños partidos como DK o LMP han logrado entrar al parlamento con 9 y 8 escaños respectivamente, además de otros pequeños grupos con un escaño cada uno, como describo más adelante.

El parlamento húngaro consta, como decía, de 199 escaños, que se reparten mediante un sistema mixto: 106 escaños mediante los respectivos distritos electorales unipersonales, donde gana el candidato más votado, que ocupa un lugar en el parlamento. Los otros 93 escaños, se ocupan por un sistema de listas nacionales, donde los escaños se asignan en función del porcentaje de votos de cada partido.

Participación electoral: 68.13% (en 2014 fue del 61.24% y en 2010 del 64.02%).

Resultados con el escrutinio del 98.96% de los votos (Partido, escaños totales, escaños por distritos unipersonales, escaños por listas de partido, porcentaje total de votos):

- Fidesz-KDNP: 134 escaños (91 + 43), 48% de votos.
- Jobbik: 25 escaños (1 + 24) 19.7% de votos.
- MSZP-Párbeszéd: 20 escaños (8 + 12) 12.5% de votos.
- DK: 9 escaños (3 + 6) 5.6% de votos.
- LMP: 8 escaños (1 + 7) 7% de votos.
- Independientes: (1 + 0)
- Együtt: (1 + 0) 0.65% de votos.
Alemanes: (0 + 1) 0.5% de votos.

Comparativa con los resultados de las elecciones de 2014:

Fidesz-KDNP: 133 = 96 + 37
Coalición socioliberal: 38 = 10 + 28
Jobbik: 23 = 0 + 23
LMP: 5 = 0 + 5

Unas gráficas donde se ve de forma clara cómo Fidesz ha arrasado en los comicios:


Escaños del parlamanento: Fidesz (naranja), Jobbik (verde oscuro), Social-liberales (rojo), DK (azul), LMP ecologistas (verde claro), Alemanes (azul oscuro), Independientes (negro), Együtt (marrón).

Distritos electorales de Hungría. Fidesz ha ganado en 91 de los 106. Fuera de Budapest solo ha perdido un distrito de Szeged (Socialistas), Dunaújváros (Jobbik) y un distrito de Pécs (Independientes).

Budapest posee 18 distritos electorales, que han quedado muy repartidos (al revés que en el resto del país). Fidesz ha logrado 6 distritos en la capital, los Socialistas 7, DK 3, LMP 1 y Együtt 1.
Imágenes: valasztas.hu


Ayer a la noche Fidesz celebró por todo lo alto su victoria, en un evento al aire libre al lado del edificio Balna ("la ballena"), junto a sus seguidores, en Budapest, disfrutando del buen tiempo que por fin, tras un largo invierno, ha llegado a Hungría coincidiendo con estas elecciones.



Evento de Fidesz donde celebraron la victoria electoral el domingo por la noche. Arriba en el centro, el primer ministro húngaro Viktor Orbán.
Imágenes: M1


El varapalo para la oposición ha sido tal que se ha producido una oleada de dimisiones masivas: ha dimitido Gábor Vona, líder del Jobbik, también lo ha hecho toda la dirección del Partido Socialista, y el presidente de Együtt, Juhász. Igualmente ha renunciado a su puesto uno de los presidentes del LMP, Hadházy. Con tanto movimiento de banquillo es un enigma cómo estará la política húngara allá por 2022 cuando se celebren las siguientes elecciones. ¿Logrará Fidesz un cuatro triunfo consecutivo? ¿Se reorganizará la oposición?


Gábor Vona (Jobbik) ha dimitido tras los resultados electorales.
Imagen: index.hu


La anécdota del día fueron las grandes colas que se formaron en dos colegios electorales de Budapest, que cerraron sobre las diez y media de la noche, cuando votó la última persona. El resto de colegios llevaban cerrados desde las 7 de la tarde, la hora oficial de cierre, y contando los votos sin que los resultados pudieran salir a la luz hasta que cerrase el último colegio electoral. Las colas para votar eran comprensibles dada la alta participación, aunque el colapso de los 2 colegios electorales que cerraron fuera de hora se debió a estar en una zona universitaria, donde muchos estudiantes y trabajadores fueron a votar pese a estar censados en otras ciudades, o pueblos de provincias, donde les correspondería ejercer su derecho al voto. Sin embargo, mediante un permiso especial, pueden votar en otra zona que no les corresponde, en este caso en Budapest, al encontrarse viviendo allí temporalmente. No es la primera vez que ocurre algo, así, de hecho en las elecciones de 2010 la última persona en votar lo hizo a la 1 de la madrugada.


Cola para votar en el colegio Bocskai, en Budapest, ya entrada la noche, fuera del horario electoral.
Imagen: index.hu

La principal conclusión de estos comicios es el masivo apoyo de Hungría a Fidesz y a Viktor Orbán, que recibió uno de cada dos votos. El resto se repartieron entre una oposición fragmentada desde la hecatombe socialista de 2010, que no ha sabido presentar una alternativa de calado contra Orbán. El Partido Socialista no se ha podido recuperar desde que dejara Hungría al borde de la quiebra. La alternativa la tomó la extrema derecha (Jobbik), que se dio cuenta de que si de verdad quería llegar al poder, debía moderar enormemente su discurso (y sobre todo sus actos), cosa que ha hecho pero que no parece que haya surtido mucho efecto, salvo para ser el principal partido de la oposición, muy lejos de cifras que les permitan ser una alternativa al gobierno. El resto de pequeños partidos son el DK (sin comentarios, su líder Gyurcsány montó este chiringuito después de falsear las cuentas de Hungría y salir casi a palos del gobierno y el Partido Socialista) sin ninguna opción seria de nada (de hecho está contento con haber llegado justo al 5% para entrar al parlamento y seguir chupando del bote) y el LMP, los ecoprogres, que no han pasado del 7% de votos, y pese a haber mejorado algo, siguen en cifras discretas.

Estos días incluso he leído algún artículo sobre un hipotético pacto entre Jobbik (extrema derecha) y Social-liberales para desbancar a Fidesz, lo cual es semejante disparate que sirve de ejemplo de lo desesperados que están algunos por expulsar a Orbán del gobierno. Ni siquiera la injerencia internacional, con fuertes tentáculos dentro de Hungría (el aparato de Bruselas, el ejército de ONG controladas, entre otros, por magnates internacionales como George Soros, y la mayor parte de la prensa extranjera, controlada por oligarcas contrarios a Orbán) o los escándalos de corrupción del gobierno húngaro, han logrado evitar la aplastante victoria de Fidesz, que repite tercer mandato consecutivo.

Por último, no puedo evitar hacer un pequeño comentario sobre el lamentable análisis de la mayor parte de la prensa española de las elecciones húngaras. En realidad no me ha sorprendido en absoluto. La única duda que tengo es si los que firman esos artículos son unos ignorantes de campeonato o solo dicen esa sarta de sandeces porque se lo ordena quien les paga. Me inclino por una peligrosa mezcla de las dos cosas.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Sobre las elecciones generales del próximo 8 de Abril

El próximo 8 de Abril se celebrarán en Hungría elecciones generales. Salvo que ocurra una catástrofe, el vencedor será el actual partido que gobierna (Fidesz) y Viktor Orbán se proclamará, por cuarta vez (tercera consecutiva), primer ministro del estado húngaro. Esto es algo que nadie duda, lo que no está tan claro, y es lo más relevante de estos comicios, es si Fidesz conseguirá los dos tercios del parlamento que le otorgarían poderes casi plenos, como el de cambiar la constitución si lo desea.

El 17 de Febrero comenzará de forma oficial la campana electoral, esto es, 50 días antes de las elecciones, tal y como la legislación húngara establece. Alrededor de 8 millones de ciudadanos están llamados a las urnas. Sin embargo, como no podía ser de otra manera, la campaña ya empezó de forma oficiosa desde hace tiempo. Para tratar de comprender la situación política actual, me gustaría realizar un repaso resumido a los últimos años en Hungría.

Recordemos que Fidesz se hizo con el poder tras arrasar en las elecciones de 2010, cuando el anterior gobierno del MSZP (Partido Socialista Húngaro) se desplomó tras haber reconocido a puerta cerrada que habían falseado las cuentas y el país se encontraba al borde la bancarrota. Posteriormente, salió a la luz una grabación de dicho discurso, desencadenando un escándalo nacional y casi una revuelta popular. Además, la crisis mundial que azotaba duramente a la Unión Europea fue la puntilla para Hungría, que tuvo que solicitar un préstamo al FMI para evitar la quiebra.

En todo este contexto llega Fidesz al gobierno, con el 53% de los votos (68% de los escaños del parlamento), que le otorgó poder casi absoluto. Modificó la constitución húngara y una gran cantidad de leyes, creando un Estado a su imagen y semejanza (basado en la familia, la nación y las raíces cristianas,  contrarios a la globalización económica y la inmigración, que suponen una amenaza para sus valores tradicionales mencionados). Impuso una serie de recortes sociales y subidas de impuestos que supo contrarrestar con decretos que obligaron a bajar las tarifas de gastos domésticos como gas o electricidad. Creó un programa de empleo social para disminuir la tasa de paro (en 2010 estaba en torno al 12% y a día de hoy se sitúa en el 3.8 %). En años posteriores, una vez se logró un crecimiento económico estable (en torno al 3-4 %), Fidesz ha incrementado de forma notable los salarios de muchos empleados públicos (como en educación o sanidad, aunque siguen siendo muy bajos), ha subido el salario mínimo, y ha apoyado públicamente a los trabajadores de muchas multinacionales que reivindicaban mejoras laborales (como Mercedes, Audi o Tesco, entre otras). La inflación, que estaba por las nubes, se ha logrado controlar. Además se han realizado importantes operaciones comerciales con países como Rusia o China, en un intento de diversificar la economía y que esta no dependa exclusivamente del eje UE-USA. Es un hecho innegable, que dentro de las dificultades de un país como Hungría, la situación económica de la mayoría de la población ha mejorado en los últimos años. Probablemente mucho tenga que ver la coyuntura internacional, máxime en un mundo globalizado y regido por un supuesto libre mercado, pero Fidesz ha tenido que ver en muchas de estas cifras, nos guste o no nos guste.


Tasa de desempleo (en %) de los últimos años en Hungría.

Variación del PIB húngaro en los últimos años.


En el 2014 se celebraron nuevas elecciones (aquí una entrada de este blog en su momento). Fidesz repitió victoria con el 44% de los votos, que le permitieron retener los 2/3 del parlamento por solo un diputado, y sufriendo una disminución de votos considerable, aunque dado el apoyo masivo de 2010, no tuvo grandes consecuencias. Los principales culpables fueron algunos escándalos de corrupción (de los que en su día escribí en este blog) y el supuesto abuso de poder denunciado por la oposición y por los medios internacionales (así como la propia Unión Europea) que desgastaron a Fidesz considerablemente. Aunque el grueso de los cambios ya estaban hechos, Fidesz continuó cambiando todo. Se renovaron hasta los canales de TV o los billetes de Forint. La oposición apenas ha sido un mero espectador de todo: con el partido socialista hundido, la segunda fuerza se convirtió en la extrema derecha (Jobbik), aunque muy lejos de Fidesz, sin ser una amenaza real para desbancarlo del poder. Tampoco lo fue una alianza de "izquierdas" que trató sin éxito de evitar la mayoría absoluta de Fidesz en 2014.

Explicar todo esto creo que es necesario para comprender porqué Fidesz va a ganar sus terceros comicios consecutivos. Sobre todo porque de ello apenas se habla en los medios de comunicación extranjeros, que presentan al gobierno húngaro prácticamente como una dictadura populista. Fidesz es un gobierno populista, de eso no cabe duda, pero tiene una base de políticas reales que pesan mucho en sus resultados electorales. Planteó un impuesto especial a la banca, acusó a las grandes multinacionales de ser responsables de la crisis financiera global y denunció el empleo precario que promueven. Apoyó a los pequeños comerciantes. Se negó a entrar a la eurozona argumentando la pérdida de soberanía económica que supone. Acusó a la UE de inmiscuirse en muchos problemas internos del país. Todo esto en su discurso doméstico, porque luego en Bruselas, cuando se le tira de las orejas, muestra una cara mucho más amable, y acata los dictados de la UE, argumentando, de vuelta a Budapest, que no le queda más remedio. En ese sentido es evidente la estrategia populista que sigue, pero tampoco se puede negar que dentro de su escasa libertad de giro, hayan realizado numerosos cambios en la política y economía húngara.

En este contexto de desgaste del poder, suave pero continuo, Fidesz se encontró de bruces con la crisis migratoria que vivió la UE en 2015. Recordemos que cientos de miles de inmigrantes cruzaron el pequeño estado húngaro en cuestión de meses, rumbo a Alemania y Suecia (en su momento escribí sobre este asunto en la entrada que enlazo). Hungría se vio desbordaba al intentar aplicar las leyes europeas que le obligaron a firmar cuando ingresó, y en lugar de encontrar el respaldo de la UE, esta le dio la espalda (Alemania y Austria cerraron sus fronteras y amenazaron a Hungría con enviarle todos los inmigrantes que llegasen a su territorio de forma irregular). Es entonces cuando el gobierno húngaro decide construir la famosa valla fronteriza con Serbia y Croacia para desviar la ruta migratoria por otros países. Pero no quedó ahí la cosa. Viktor Orbán se sintió traicionado y aprovechó la crisis migratoria para reforzar su cruzada contra la UE, la globalización, las cuotas obligatorias de refugiados, y una supuesta conspiración de los oligarcas mundiales (como George Soros) contra los países que se muestran reacios a acatar sus dictados. Un victimismo que tiene una base real y una importante dosis de populismo.

Todo ello es la base con la que Orbán justifica su deseo de ampliar el control que ejerce el estado sobre las principales instituciones del país. Argumenta que de no ser así, organizaciones financiadas por oligarcas extranjeros y terceros países serían los que controlarían las riendas de Hungría: bajo una falsa imagen de "democracia"o "derechos humanos", se escondería una injerencia extranjera para perpetuar el control económico y social de los estados cuyos gobiernos se niegan a aceptar el liberalismo y la globalización (véase esta entrada anterior sobre el escándalo de la CEU). Para Viktor Orbán, la oleada migratoria masiva actual de la UE no es espontánea, sino que está orquestada por una serie de influencers mundiales que buscan destruir la identidad europea como último paso para lograr una sociedad heterogénea y totalmente globalizada que puedan manejar a su antojo.

Esta cruzada de "Fidesz contra el mundo" no ha llegado a calar del todo entre los húngaros. El referéndum sobre la las cuotas de la UE en la ubicación de refugiados solo logró atraer a un 40% de los húngaros (véase esta entrada sobre el mismo). Hace poco se realizó otro referéndum contra el "Plan Soros" (que sería básicamente lo que he resumido en el párrafo anterior) que apenas movilizó a un tercio del electorado. Eso sí, entre la gente que votó en ambos referéndums, el resultado fue de apoyo masivo a Fidesz. La explicación seguramente esté en que para la mayoría de los húngaros, las conspiraciones globales contra Hungría y su gobierno son un tema secundario, y que realmente lo que les interesa son los problemas cotidianos: los bajos sueldos, el trabajo precario o los deteriorados servicios públicos.

También me gustaría mencionar las multas que ha impuesto recientemente la hacienda húngara a varios de los partidos opositores por supuesta financiación ilegal, en el caso de Jobbik, o a el LMP o DK por haber alquilado supuestamente oficinas o espacios publicitarios por debajo del precio de mercado. La oposición ha argumentado que es una nueva cacería de Fidesz para tratar de eliminarles y así perpetuarse en el poder. Sin duda será uno de los argumentos que saldrá en la campana electoral.

Para finalizar, dejo un par de imágenes de algunos de los carteles que pueden verse estos días en Hungría, desde donde escribo esta entrada. Cada vez que vengo, y recién llegado, recorro los escasos kilómetros que separan el aeropuerto de Budapest, observo en clave de humor la guerra de carteles que tienen montada gobierno y oposición desde hace años. Algunos más lamentables, otros más divertidos, pienso que gracias a Dios la mayoría de turistas que llegan a Hungría no entienden ni papa de húngaro, si no, esta sería la imagen que tendrían del país nada más pisarlo:


Cartel que anuncia: "Juntos desmantelarían la valla fronteriza". En la foto aparece un montaje con Soros feliz en el centro, rodeado de los principales políticos opositores, que sujetan sus respectivas cizallas, con las que se supone que han cortado la famosa valla.


Cartel que anuncia: Soros traería millones de inmigrantes de África y Oriente próximo.
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