miércoles, 21 de mayo de 2014

A vueltas con el tabaco

Hasta el año pasado, comprar tabaco en Hungría era coser y cantar. Podías encontrarlo en los supermercados al lado de las cajas, en los bares, gasolineras, tiendas 24 horas (muy populares aquí) y en casi cualquier sitio.

El año pasado, Fidesz decidió monopolizar el negocio del tabaco creando una red nacional de estancos (llamados tiendas de tabaco) que tuviesen licencia exclusiva para su venta. En España, los estancos pueden vender tabaco a un precio más bajo, pero no tienen la exclusiva de venta. Ello suponía que los dueños de pequeños negocios que vendían tabaco (entre otros productos), ya no podrían hacerlo, al igual que tampoco las grandes superficies.

Las nuevas tiendas de venta de tabaco debían cumplir varias normas: la primera era conseguir la licencia (un asunto espinoso que es la base de este artículo, y en el que profundizaré más adelante). Además, las tiendas de todo el país tan solo pueden exhibir en su entrada de manera clónica el siguiente cartel de la foto:




Donde está escrito en un círculo de patrióticos colores "Nemzeti Dohánybolt" (Tienda de Tabaco Nacional). Además, los cristales deben ser opacos para imposibilitar ver el interior, y otro enorme círculo, con un "18" anuncia la edad mínima para poder entrar. Lo gracioso de esto fue que muchos turistas extranjeros, que desconocían totalmente el significado de "Nemzeti Dohánybolt" entraron a las tiendas guiados por su cartel de "18" y sus escaparates opacos pesando que se trataba de algún tipo de red de sex shops (hay que tener en cuenta que Budapest es un destino de turismo sexual en auge). Probablemente, una vez dentro y relevado el misterio de ser tan solo un simple despacho de cigarrillos, se apresuraban a salir, o quién sabe, quizás incluso alguno empezó a fumar después de aquello.




La creación de estas tiendas significó que muchos pequeños comerciantes tuvieran que bajar la persiana de sus comercios definitivamente, pues el tabaco era la principal fuente de ingresos (al igual que el alcohol, con el que el gobierno medita ahora hacer lo mismo). Paralelamente ha resurgido un importante mercado negro de tabaco (que ya existía desde antes, pero que ahora ha crecido más), que introduce ilegalmente en Hungría cajetillas de tabaco procedente de otros países (especialmente Serbia, donde es más barato y con quien el país comparte frontera).

El gran escándalo llegó cuando comenzaron las acusaciones de que el reparto de las alrededor de 3.000 licencias a lo largo de todo el país se hizo casi en exclusiva a personas afines a los políticos de Fidesz (familiares, amigos, importantes afiliados...), muchos de los cuales incluso carecían de cualquier experiencia comercial previa, lo cual levantó una amplia polémica. El caso fue puesto rápidamente en manos de la justicia.

El asunto intentó ser tapado por el propio Fidesz, que apeló la orden judicial de entregar toda la documentación relevante acerca de la entrega e licencias de los estancos, pero recientemente esta apelación ha sido desestimada, y el poder judicial ha requerido de nuevo al Ministerio de Interior que entregue dicha documentación. Veremos qué ocurre al final, pero dada la mayoría absoluta de Fidesz en el parlamento y su amplio control del poder judicial (hay que recordar que Orbán prejubiló a muchos jueces nada más llegar al poder, para poner a otros más afines a él), no hay demasiado optimismo con el asunto.

1 comentario:

  1. En todas partes cuecen habas. Hoy estoy dicharachera.

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