domingo, 16 de agosto de 2015

Lago Velence

Velencei-tó (en castellano: lago de Venecia), es el tercer mayor lago de Hungría, tras el Balaton y el lago Tisza. Es el más cercano a Budapest de los tres y está menos masificado que el Balaton, por ello su importancia turística ha crecido enormemente en los últimos años.

Hungría es un país sin salida al mar, pero los húngaros se las han apañado para crear sus propias playas artificiales aprovechando los lagos con los que cuenta el país. Claro que no es lo mismo, pero sin duda es una buena idea para desconectar de la estresante Budapest, y tras menos de media hora de viaje uno puede tumbarse al sol o darse un refrescante baño en estas pseudoplayas.


Lago Velence.


El lago Velence apenas cuenta con una superficie de 25 kilómetros cuadrados, 11 de longitud y una profundidad media de 1,6 metros. Sus reducidas dimensiones permiten que el agua llegue incluso a los 29 grados de temperatura durante el caluroso verano continental húngaro. Se encuentra a 48 kilómetros de Budapest, aproximadamente unos 20 minutos en coche por la autopista M7 y una media hora en los modernos trenes que enlazan la capital con la ciudad de Székesfehérvár, y que recorren la costa sur del lago. Y esta es sin duda la principal ventaja, ya que el Balaton requiere al menos una hora y media de tren para alcanzar su costa sur, que pueden ser 2 ó 3 si queremos ir a la parte norte u oeste, por lo que una escapada de un solo día puede hacerse algo pesada por el viaje. Eso sí, Velence no puede competir en belleza con el Balaton.

El lago me recuerda a una versión reducida de su hermano mayor. La parte sur está totalmente urbanizada y allí están los hoteles y las playas más populares, además es totalmente llano. El norte es más natural y tranquilo, con mucha gente de pesca y menos urbanizaciones, y tiene pequeñas colinas.

La playa más popular es sin duda la recientemente inaugurada Korzó, situada en la localidad de Velence (la primera parada del tren en el lago). Es de acceso gratuito, de arena (artificial), cuenta con una pequeña galería comercial con sus tiendas de ropa, bañadores, gafas de sol, supermercado... y en el exterior hay varias terrazas, cafés y restaurantes. En la playa hay varias zonas adaptadas para el baño, junto a algunos cisnes que se mezclan con los bañistas (a los cuales es mejor no molestar si no se quiere recibir un picotazo, claro). Pueden alquilarse pedales o pequeñas barcas a motor. Los fines de semana se satura bastante, y conviene madrugar para encontrar sitio. Entre semana, sin embargo, es mucho más tranquila (que es cuando yo estuve y tomé las fotos).


Playa de Korzó.

Paseo de Korzó, junto a la playa.



Más al oeste, en las pequeñas localidades de Gárdony y Agárd hay varias playas más, algunas gratuitas y otras de pago. La diferencia entre los dos tipos es mínima, las de pago tienen un césped ligeramente más cuidado, vestuarios y alguna piscina pequeña para niños, y te cobran una entrada que ronda los 2-3 €. Las gratuitas (szabadstrand en húngaro), están menos cuidadas y no tienen ningún tipo de servicio (por no haber no hay ni socorrista). También hay restaurantes, hoteles, cafés, heladerías y kioskos repartidos por la costa sur. Puede practicarse el wakeboard, muy popular en Hungría.


Wakeboard en el lago.


En la zona norte, los pueblos de Sukoró y Pákozd son interiores, y no están junto a la costa del lago. La parte oeste es en realidad un reservorio de aves, cuenta con grandes zonas de juncos y no está preparada para el baño. Puedo recomendar un restaurante, situado a norte, con una excelente sopa de pescado húngara (halászlé), llamado Szúnyogszigeti halászcsárda. Lo único malo es que, aunque está en una especie de península, la terraza no cuenta con buenas vistas del lago. Pero la comida merece la pena. No solo la sopa, también el hekk (merluza rebozada) es excelente. Para llegar hace falta coche o bicicleta.


Zona de pesca en la orilla norte, más tranquila.

Sopa de pescado húngara o halászle, en Szunyogsziget.


Y hablando de bicicletas, Velencei-tó cuenta con un bicicarril que recorre casi todo el lago por un circuito de unos 30 kilómetros, perfecto para hacerlo en un día, y al cual se acercan muchos ciclistas. Una especie de minibalaton en bicicleta, del que ya escribí hace algunos meses.

Este lago es una escapada sencilla y muy recomendable desde Budapest, para pasar el día, el fin de semana, o, debido a su cercanía, simplemente una tarde de verano. Y más aún con esta ola de calor que asola Hungría, y que ha tenido al país entero pegado al aire acondicionado o al ventilador durante semanas. Parece que por fin el mercurio comenzará a bajar.


Bicicarril del lago, cerrado al tráfico.

Campos de girasoles desde el tren.

viernes, 7 de agosto de 2015

Lovasi András

András Lovasi es un famoso cantante, guitarrista y compositor húngaro, nacido en la ciudad de Pécs en 1967. En el año 1987 formó junto a sus amigos del instituto el grupo Kispál és a Borz (Kispál y el tejón, en castellano), que se disolvió en 2010. Aún así, sigue siendo una de las bandas más famosas de Hungría. En el año 2005, András Lovasi formó otro grupo llamado Kiscsillag (Pequeña estrella, en castellano), que continúa en activo hoy en día.




Kispál és a Borz ha sido el grupo musical por excelencia de András, y prácticamente publicaron un disco al año durante los 23 años de existencia del grupo, de los cuales 11 son álbumes de estudio, a los que hay que sumar grabaciones de conciertos, maquetas y demás. Dieron decenas de giras por toda Hungría y la cuenca de los Cárpatos (donde viven las minorías húngaras). Los últimos años  del grupo fueron de menor actividad, sobre todo porque el líder y cerebro del grupo, András Lovasi, estaba inmerso en su nueva banda Kiscsillag. Otro miembro muy importante de la banda es András Kispál, considerado uno de los mejores guitarristas de Hungría. El grupo se despidió por todo lo alto dando un último concierto de más de 3 horas ante unas 45.000 personas en el festival Sziget de Budapest del año 2010.




Ese mismo año Lovasi recibió el prestigioso premio nacional musical Kossuth. Un año antes, en 2009, se presentó por el partido político LMP (los verdes, ecologistas), para las elecciones al parlamento europeo. La fama y el éxito han hecho a András Lovasi vivir una vida vertiginosa e intensa, según dicen los rumores, y la verdad es que esto se nota en el escenario, cuando adquiere ese gesto y esa actitud de los viejos rockeros, curtidos en mil conciertos, que ya han pisado miles de tablas y escenarios.

Os dejo con varios vídeos de mis temas preferidos. Tened en cuenta que tienen ya algunos años, sobre todo los de principios de los 90. El primero se titula "Húsrágó hídverő", es mi favorito, y bastante conocido, aunque no es el más famoso de la banda. Después viene "Ha az eletben", este sí que probablemente sea uno de los más emblemáticos. Por último os dejo con un tema más tranquilo y reflexivo, "Hang es fény".






lunes, 3 de agosto de 2015

Rincones de Budapest (X) : Estación de Keleti

La estación de Budapest-Keleti (traducido como "estación del este") es la principal estación de trenes de la capital húngara, y la más oriental de ellas, de ahí su nombre. La mayoría de trenes internacionales que llegan o salen de Budapest lo hacen a través de este lugar. De aquí parten rutas hacia Viena, Bratislava, Praga, Alemania, Serbia o Rumanía entre otras, además del servicio nacional ferroviario a las principales ciudades del este de Hungría, como Debrecen, Miskolc o Nyíregyháza.

El edificio es un gigantesco monumento en sí, y no debería faltar en nuestra visita a Budapest, aunque no tengáis intención de tomar ningún tren. Se construyó entre los años 1881 y 1884 con el diseño de Gyula Rochlitz y János Feketeházy. Se encuentra en la plaza Baross Tér junto a la avenida Rákóczi. La eterna construcción de la línea 4 de metro tuvo esta plaza patas arriba durante años, de hecho la primera vez que vine a Hungría ya estaba en obras, y pensé que nunca lo vería terminado.

Su fachada principal, en la foto, tiene 43 metros de altura. A Keleti es fácil llegar mediante las líneas 2 ó 4 de metro, o paseando por la avenida Rákóczi desde Ferenciek tere.



sábado, 1 de agosto de 2015

P'aquí, p'allá...

Se avecinan tiempos de cambio. Cambio de ciclo. Hace ya algunas semanas que me marché de Hungría por una temporada indefinida, la mayor desde que hace 6 años aterrizase en este hermoso país. Un tiempo inolvidable en la tierra de los magiares, que me ha acogido de maravilla. Y a la cual volveré, claro, en muchas ocasiones. Pero, por el momento, los días de pasarse las horas metido en un cilindro de aluminio atravesando nubes, los interminables viajes en tren o autobús, en definitiva, esas jornadas viajeras que comienzan antes de que salga el sol y terminan bien de noche, y que tan bien conocemos los euro-expatriados, tendrán que esperar. A esos viajes dedico el título de la entrada, tomado prestado de una canción del grupo cántabro “La Fuga”, que simboliza eso de vagar de un sitio a otro, de un país a otro (aunque el sentido de la canción es distinto, pero bueno).

De momento tengo pensando seguir con el blog. Claro que ahora las entradas ya no serán literalmente “desde Hungría”, como dice el título, pero sí que seguiré en contacto con Hungría y los húngaros. Con la rabiosa actualidad, con las anécdotas, costumbres y rincones de un país que nunca deja de sorprenderme. Aún hay mucho que contar de Magyarország y sus alrededores.

Aprovecho para dar las gracias a todos los lectores del blog, los ocasionales y los habituales, que no han parado de crecer desde que hace más de un año clickase el botón de “publicar entrada” por primera vez. También agradecer los comentarios y emails. Porque al final esa es la energía que me mueve a escribir las entradas del blog. Eso, y, por supuesto, mi amor por un país llamado Hungría.



Último atardecer en el aeropuerto de Budapest, terminal 2A. Recuerdo que llegué por primera vez a Hungría en un vuelo de la ya extinta Málev, cuando funcionaba la ya clausurada Terminal 1 del entonces llamado aeropuerto Ferihegy. Me marché en un vuelo de Lufthansa por la Terminal 2 en el ahora llamado aeropuerto Liszt Ferenc. Es curioso cómo pasa el tiempo.
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