jueves, 27 de agosto de 2015

Crisis de refugiados en Hungría

En este 2015, y especialmente en los últimos meses, la inmigración ilegal en Hungría ha alcanzado magnitudes y cifras jamás vistas en este país. A finales de Agosto, más de 120.000 personas habían llegado a Hungría de manera irregular desde Enero, y este número se va elevando casi exponencialmente en los últimos años. Esto ha desbordado totalmente la escasa capacidad de gestión de inmigrantes y refugiados que tiene Hungría, uno de los países menos desarrollados de la UE, que hasta ahora no estaba acostumbrado al fenómeno de la inmigración, y al que le ha tocado la patata caliente de ser la puerta de entrada a la Unión Europea en estos últimos tiempos.

Sobre el tema de la inmigración en Hungría ya escribí hace algunos meses, cuando las cifras no se habían disparado tanto como ahora, aunque se podía intuir que la cosa iba a complicarse aún más. Y como mencioné, estos inmigrantes no tienen como objetivo asentarse en Hungría, sino cruzar el país siguiendo hasta Alemania o Suecia, donde tienen pensado instalarse. Por ello, el gobierno húngaro tiene un problema relativo, no demasiado grave (como lo tiene Alemania, que ha recibido casi 1 millón de solicitudes de asilo ni más ni menos, claro que tiene recursos más amplios). Sin embargo, el hecho de que en lo que llevamos de año más de 120.000 inmigrantes hayan llegado a Hungría (3000 llegaron a entrar en un solo día), ha hecho saltar todas las alarmas, pues en el momento que pisan tierra húngara ya son responsabilidad de las autoridades, aunque no quieran quedarse en Hungría. Y esto son cifras oficiales, muchos no han sido detectados y no se han contabilizado.


Un grupo de inmigrantes junto a la carretera, cerca de Ássothalom, en el sur de Hungría.
fotografía: delmagyar.hu


Como decía, el gobierno húngaro se ha visto totalmente desbordado e incapaz de manejar la situación, al igual que la policía, tanto por falta de recursos como por inexperiencia. Se actuó torpemente, tal y como se podía esperar, pero con las cifras de inmigrantes y refugiados  mencionadas es comprensible el caos, aunque se les critique por ello (no tan comprensibles son algunas decisiones que han tomado). En temas meramente políticos hay que destacar que el segundo partido político del país según las encuestas, la extrema derecha Jobbik, que a día de hoy es el único que puede hacer algo de frente al gobierno de Fidesz, ya dejó clara su posición, radicalmente contraria a la inmigración ilegal, por lo que del gobierno, normalmente más moderado, se esperaban una serie de medidas débiles y un discurso típico contra la inmigración. Lo sorprendente es que sus ideas han sido de lo más desafortunadas: el mayor ridículo vino de la mano de los famosos carteles contra la inmigración, que además aumentó con las respuesta del MKKP y sus "contracarteles" ridiculizando al gobierno en general y al primer ministro en particular. Y más teniendo en cuenta que los inmigrantes no quieren quedarse en Hungría.

En segundo lugar, cuando el gobierno anunció que construiría una valla de más de 170 kilómetros de longitud en apenas dos meses, me imaginé que algo raro tenía que haber. Si hay un país donde las obras públicas se eternizan, ese es Hungría, y construir una valla de semejante longitud en condiciones, no es un trabajo de unas pocas semanas precisamente. El resultado ha sido una alambrada "low-cost", que en realidad es una concertina unida por barras de hierro clavadas en el suelo (de hecho la han construido los propios militares y policías) tan fácil de cruzar que los propios niños pequeños lo hacen sin la menor dificultad, a juzgar por las fotos y vídeos. Eso sí, es una medida temporal hasta construir una valla definitiva que se finalizará en otoño.


Niños saltando la valla provisional, recién construida, que separa Hungría de Serbia.
fotografía: index.hu

Inmigrantes cruzando la valla.
fotografía: index.hu

Una pareja de inmigrantes se prepara para saltar la valla.
fotografía: index.hu

Un policía húngaro contempla la valla destrozada.
fotografía: index.hu


Hay que ser bastante ingenuo para pensar que una alambrada de metro y medio escaso de altura va a detener a personas que llevan miles de kilómetros recorridos desde sus países de origen, muchos de ellos andando, en trenes repletos o en barcos atestados, jugándose la vida en el mar Egeo y esquivando ladrones, policías corruptos y asaltos por otros grupos de inmigrantes. Lo que sí puede ser cierto es que la idea desde el principio no fuese frenar a los inmigrantes con la valla, sino crear una mera estructura física para dar legalidad a sanciones a quienes la cruzasen o dañasen (y así poder expulsar o procesar judicialmente a los inmigrantes de manera, digamos, legal). Parece que el gobierno lo que quiere es que los inmigrantes busquen otra puerta de entrada a la UE, pues Hungría no es su destino final, con lo que resolvería su problema. Croacia o Eslovaquia (vía Ucrania) podrían ser las alternativas de los inmigrantes, pero claro, la valla que ha puesto Hungría no es precisamente disuasoria. Ahora el gobierno anuncia que enviará a 2.000 policías, helicópteros y perros a vigilar la frontera, sobre todo por las noticias de que hace poco salieron de golpe otros 7.000 inmigrantes de Macedonia, y se espera que lleguen a Hungría próximamente.

Esta crisis migratoria no tiene precedentes en Europa desde la segunda guerra mundial, y se debe a un problema de fondo muy grave. Los recientes conflictos en los países árabes, el Estado Islámico y las guerras en Irak, Siria y Afganistán han desestabilizado un gran numero de países, creado un flujo de miles de refugiados huyendo de la muerte y la miseria, a los que se han sumado muchos inmigrantes económicos que se han apuntado al carro aprovechando la marea de sirios e iraquíes que escapan de sus países en guerra.

Porque también vienen de Kosovo, ese Estado fallido y semireconocido por la ONU, con una tasa de paro del 50% y probablemente la zona más pobre de Europa, donde la ayuda internacional que se envió tras la guerra, en lugar de utilizarse para mejorar el deficiente sistema sanitario, la educación, o fomentar el desarrollo, se utilizó para construir una carísima autopista atravesando el territorio montañoso de los Balcanes para unir Kosovo con Albania, por la que apenas circulan los escasos vehículos del país. Eso sí, fueron las empresas occidentales las que la construyeron.

Vienen de Siria, un país que funcionaba relativamente bien, no muy rico, pero con un nivel de vida aceptable, gente joven y preparada, universitaria, que tuvo que dejarlo todo y huir por culpa de una guerra civil contra Bashar al-Asad cocinada por Occidente, como todas las "primaveras árabes" que han desestabilizado (mejor dicho, sumido en el caos) el norte de África. De Afganistán creo que no hace falta decir nada, y de Irak también sobran las palabras: allí donde va la OTAN solo queda un rastro de muerte y destrucción, que es lo esperable cuando alguien se propone llevar la democracia con bombas.

Un breve vídeo del presidente bielorruso Aleksandr Lukashenko, al que en occidente se le critica hasta la saciedad (otra cosa es escuchar lo que dice, cosas bastantes sensatas por cierto) explica a la perfección todo esto, aunque mejor aún que sus contundentes declaraciones es la cara que se le queda al periodista:




Estos civiles no escapan rumbo a sus países vecinos ricos Arabia Saudí, Kuwait, Qatar o Emiratos Árabes, ya que seguramente los expulsarían a patadas o incluso a tiro limpio nada más acercarse a la frontera. No, los mayores campos de refugiados de sirios se encuentran en Turquía (casi 2 millones) y el Líbano (700.000 refugiados ¡en un país de 4 millones de habitantes!). Para los que quieren seguir más allá, el camino es Europa. Y como decía, muchos de estos inmigrantes que llegan a Hungría no son de países en guerra, y miles de kosovares, egipcios, pakistaníes, de Bangladesh, Ghana, Nigeria, Mali o Senegal se suman a estos grupos de refugiados sirios para instalarse en Europa aprovechando el descontrol generado (haciendo flaco favor a aquellos que de verdad huyen de la guerra, todo sea dicho).

Sus caminos, después de salir de sus países de origen, confluyen en Turquía, país fácil de cruzar hasta la frontera griega, donde comienzan los problemas al estar muy vigilada debido a la rivalidad entre ambos países, así que aquí la ruta se transforma en embarcaciones en mal estado y ultrasaturadas de inmigrates cruzando el mar Egeo. Una vez cruzado Grecia, llegan hasta la frontera con Macedonia, uno de los países más pequeños y pobres de Europa, que está totalmente desbordado (si el caso de Hungría es grave, el de Macedonia es de película de terror), saturando los escasos campamentos de refugiados y la pequeña y vetusta flota de trenes que circula por el país y les lleva hacia el norte, rumbo a la frontera con Serbia, siguiente escala en su recorrido. La policía no puede hacer nada por detener esta marea humana, que muchas veces pone en peligro sus propias vidas por el peligro de estampidas o atropellos (por ejemplo cuando llega un tren) y que ha tenido incluso que cerrar la frontera y efectuar cargas policiales, así que generalmente optan por dejarles pasar, y que el marrón se lo coma el siguiente país. Más o menos puede decirse lo mismo de Serbia, hasta que llegan a Hungría (que como ya es espacio Schengen tiene que guardar más las formas, no les puede dejar seguir a Alemania porque el país germano se los podría devolver alegando que entraron por Hungría).


Estación de tren de Gevgelija, en el sur de Macedonia, frontera con Grecia, atestada de inmigrantes esperando el tren rumbo a Serbia.
fotografía: andrew connelly

Inmigrantes subiendo a la desesperada a los trenes macedonios, repletos de viajeros.
fotografía: georgi licovski


Por su camino hacia la UE van dejando un rastro de envoltorios de alimentos, ropa sucia, objetos innecesarios y basura. Pernoctan en edificios o fábricas abandonadas, en tiendas de campaña o incluso a la intemperie. Cada día recorren decenas de kilómetros, andando, con un simple mapa, GPS o smartphones guiándoles. O en tren, o en vehículos fletados por mafias, que les cobran miles de dólares. A veces se encuentran con policías corruptos que les piden dinero, atracadores locales, incluso otros grupos de refugiados que intentan robarles. También se encuentran con la ayuda de los habitantes de los pueblos por los que pasan, la mayoría les ofrece agua embotellada, comida, ropa, o simplemente indicándoles el camino a seguir. Muchas veces caminan por vías del tren, con el riesgo de accidente que ello supone, pues las vías les sirven de guía y además ofrecen un camino más suave, pues aunque la mayoría de los grupos están formados por varones jóvenes, también hay mujeres y niños pequeños.


Vídeo de la estación de tren de Gevgelija, Macedonia.


Una vez en Hungría, llegan al espacio Schengen, y siguen el camino hacia la deseada Alemania o Suecia, donde muchos ya tienen amigos o familiares que les guían para solicitar el asilo, el permiso de residencia y demás papeles. Algunos con intención de quedarse indefinidamente, otros solamente a esperar a que la guerra termine en su país. Cruzar fronteras dentro de la UE es más fácil, lo cual no significa que estén exentos de que la policía los detenga.

La población húngara ha reaccionado ofreciendo su ayuda a los inmigrantes y refugiados: muchos se acercan a los improvisados campamentos para llevarles agua embotellada, comida, medicinas o ropa. Claro que siempre están los que se pasan de listos y vieron un floreciente negocio, como ofrecerse a llevarles en coche a Budapest o a la frontera austríaca por desmesuradas sumas de dinero (cientos de euros), algunos incluso robaron a los inmigrantes todo su dinero durante el viaje (la policía ya ha detenido a unos cuantos sujetos de estos). Otros ciudadanos, como algunos agricultores locales se quejan de que arrasan sus campos de cosecha, de los robos a los árboles frutales, de dejar todo lleno de basura. Hay opiniones para todos los gustos.


Vídeo de la policía húngara deteniendo un vehículo "in fraganti", que transportaba inmigrantes ilegales en el maletero en plena noche hacia a Austria.


La mayoría de los inmigrantes (cuyo destino final es Alemania) no quieren saber nada de Hungría ni de la policía. Para ello atraviesan la frontera ilegalmente y caminan escondidos por los bosques, o directamente de noche, y su queja habitual  cuando son detenidos es que porqué no les dejan continuar su viaje a Alemania. En caso de ser interceptados por la policía, son trasladados en autobús a campamentos provisionales cercanos, tan improvisados como saturados (muchas veces las tiendas de campaña son una simple carpa de plástico gigantesca y unos palets en el suelo). Y siguen llegando, acinándose, en lo que cada vez recuerda más a campos de concentración, hasta que les vuelven a llevar en autobús a un centro de registro para refugiados. Durante todo este tiempo (que suele ser un día o dos) no pueden salir del recinto, pasando el tiempo sin hacer nada salvo enormes colas cuando toca el reparto de agua o comida. Faltan médicos, intérpretes y voluntarios, la mayoría de la ayuda que reciben es de particulares y ONGs.

Una vez en el centro de registro, se les toman las huellas dactilares y una fotografía y rellenan la solicitud de asilo formal en Hungría. Este es el problema para ellos, ya que entonces no pueden continuar su viaje a Alemania (solo pueden pedir el asilo en el país al que llegan). Tras esto, si se les concede el asilo, pueden moverse libremente por Hungría, pero no salir del país. Si por ejemplo fuesen a Alemania y les detuviesen de nuevo, irían a la cárcel.


Entrada al centro provisional de refugiados de Röszke, en Hungría, junto a la frontera Serbia.
fotografía: index.hu

Autobús fletado por las autoridades húngaras para trasladar a los inmigrantes interceptados a los campos de refugiados.
fotografía: index.hu


Este proceso de registro sería cómico si la historia no fuese un drama tan serio, porque entre que el inglés de los refugiados es malo y el de la policía húngara aún peor (muchas veces ni siquiera entienden el nombre del país de donde proceden, y cuando no lo tienen claro simplemente les clasifican como sirios, por ejemplo). Un periodista del diario húngaro Index que estuvo infiltrado con ellos haciéndose pasar por refugiado, y mencionaba en su crónica a la policía advirtiendo a los refugiados que "Hungary, no money. Orbán Viktor", o "Passport? No passport? Come, come, no problem", "Hungary, no Hilton Hotel. Hungary food, water, love", o bromas preguntando por el tamaño de sus miembros viriles a un grupo de senegaleses. La odisea de este periodista comienza cerca de Ássothalom, donde empieza a andar por la ruta frecuentada por inmigrantes, como si fuese uno de ellos. Según él, a los doce minutos es detenido por la policía, y es trasladado en autobús al campamento provisional de Röszke, y después al centro de registro de Vámosszabadi (en el norte del país), donde ya confiesa y demuestra a la policía que es un periodista húngaro. Me imagino que los vídeos están hechos con algún teléfono móvil o pequeño dispositivo. Aunque está en húngaro, aquellos que no hablen este idioma pueden ver los vídeos, bastante ilustrativos del proceso de detención, registro y convivencia en el campamento de refugiados (así como las lamentables condiciones del mismo), en el siguiente link: http://index.hu/belfold/2015/08/17/menekult_tabor_bentrol/

Los inmigrantes que logran llegar a Budapest, se reúnen en las cercanías de las estaciones de Nyugati y Keleti (sobre todo esta última, pues es de la que parten los trenes internacionales a Alemania y Austria), donde la policía ha creado también zonas de tránsito para estos inmigrantes irregulares. Los que logran tomar algún tren quizás lleguen a Alemania o se queden en la frontera, Austria ha llegado a parar trenes en la frontera para desalojar a los inmigrantes. Mucho se habla de la valla de Hungría, pero la policía de Austria es de las más severas y temibles que he visto, mucho más que la húngara (quien haya estado allí lo sabrá).


Policías austríacos y húngaros en un tren Budapest-Viena.
fotografía: dailynewshungary.com


Vamos a ver cómo termina todo esto, mucho me temo que lo haga extraordinariamente mal, las cifras aumentan sin ningún límite, y que ocurra alguna tragedia no es sino cuestión de tiempo. Y cuando llegue el invierno y el frío, la situación va a dramatizarse mucho más. Mientras escribo estas líneas leo una triste noticia: alrededor de 50 inmigrantes han sido hallados muertos en una autopista de Austria, dentro en un camión con matrícula húngara abandonado en el arcén. Del conductor nada se sabe. Lo dicho, esto tiene pinta de acabar muy mal.

8 comentarios:

  1. Agradecidos por tu información social de una realidad humana.

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    1. Hola humanista, cuanto tiempo! Muchas gracias, y un saludo!

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  2. De verdad impresionante, en América Latina y en mi país Chile, no logramos dimensionar esta realidad, nosotros vivimos una dictadura y de eso si sabemos, pero de refugiados y crisis migratorias a ese nivel ni sospechamos lo que es. Por eso es necesario informarse, las noticias no muestra ni un 1% de lo que esta pasando.

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    1. Hola frida. Lamento el retraso en responderte pero por algun motivo que desconozco los mensajes no se publican desde mi ordenador y tengo que hacerlo via telefono movil.

      En cuanto a tu comentario, solo decir que en europa el fenomeno de la inmigracion siwmpre ha sido algo continuo y en cifras moderadas, lo de ahora es algo nuevo y ni la ue ni los gobiernos saben muy bien como reaccionar. 5000 inmigrantes al dia son 150.000 al mes, es una barbaridad para cualquier pais.

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  3. Gracias por todos los detalles, yo sigo impresionada por la actitud del actual presidente de Hungría aprobando una ley que tiene como objetivo mandar a la cárcel a todos los imigrantes que transpasen ilegalmente las fronteras, además para los sirios que ya están aquí, solo los expulsa a Austria y Alemania...entiendo que los mismos sirios no tienen como objetivo quedarse en Hungría, pero me parece que este país se ha quedado bastante corto en cuanto a solidaridad y apoyo por parte de las autoridades

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    1. Hola anonimo. No hagas mucho caso de lo que se publica en la prensa o la tv. No se ha aprobado tal ley y Hungria no expulsa a nadie, les ofrece el asilo y los inmigrantes lo rechazan porque quieren ir a alemania a toda costa. Recomiendo que leas las muevas entradas de este mismo blog. Un saludo.

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