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jueves, 5 de noviembre de 2015

Rám-szakadék (ruta de las cascadas) y Dobogókő

Muy cerca del cayado del Danubio, en el lado occidental, están los montes Pilis, donde se pueden hacer bastantes excursiones, sobre todo ahora que llega el otoño. Si el otro día recomendaba una ruta por el giro o cayado del Danubio, hoy quería escribir de otro camino no menos interesante: Rám-szakadék, o la ruta de las cascadas.

Comienza en el pueblo de Dömös, en la orilla occidental del Danubio, al que se llega siguiendo la carretera que sale desde Budapest hacia el norte, y pasa por Szentendre y Visegrád. Nada más llegar a Dömös, si miramos a la otra orilla veremos los montes del recorrido del que escribí la otra vez, incluso se puede apreciar la cueva. Debajo, junto al río, pasan las vías del tren, las cuales recorren las rutas internacionales que parten desde Keleti hacia Bratislava, Praga o Berlín, entre otras.


Vistas del giro del Danubio desde el embarcadero de Dömös.


Para ir a Dömös en transporte público hay que tomar un autobús que sale desde la estación desde Újpest-Városkapu (al final del metro 3, al norte, penúltima parada). Es la línea 880, que termina en Esztergom, en un viaje algo largo, ya que va parando en todos los pueblos (con varias paradas en cada uno). Podéis consultar los horarios en volanbusz.hu

Hay que bajarse nada más entrar a Dömös, creo recordar que es la parada del embarcadero (hajóállomás), porque el camino sale desde aquí. Antes, merece la pena acercarse a la orilla del río y disfrutar de las vistas de la primera foto.

Sin adentrarnos mucho en el pueblo, tomamos la calle Királykúti, que se adentra entre los montes Pilis por un valle, y junto al río que nos ofrece los pequeños saltos de agua característicos de esta ruta. La peculiaridad es que algunos tramo se hacen dentro del propio lecho del río, y algunas cascadas se ascienden por unas escaleras construidas junto a la caída de agua. Dejaremos la casitas del pueblo para dentrarnos en plena naturaleza. Enseguida llegamos a una pequeña iglesia de madera (Szentfa kápolna), construida en medio del bosque, para continuar ascendiendo cada vez más. Desde este punto, en la iglesia, parte otra ruta que sube al mirador de Prédikálószék, que tiene unas vistas espectaculares del Danubio y los montes nada envidiables al Julianos kilátó de la anterior excursión, sin embargo es recomendable venir otro día para subir aquí, pues realizar la ruta de las cascadas y subir al Prédikálószék el mismo día me parece excesivo.


Calle Királykút, en Dömös, desde la cual parte la ruta a Rám-szakadék.

Está perfectamente indicada con carteles, pese a todo, no está de más llevarse la ruta descargada en el móvil, por si acaso.


Ir por el lecho del río es bastante agradable, en las zonas más complejas (en realidad ninguna tiene mucha dificultad) hay una barandilla de acero clavada en la roca a la cual agarrarse, y, como dije, la parte más espectacular son las escaleras que suben junto a las pequeñas cascadas, también de acero y clavadas en la roca. Al final hay un pequeño puente de madera y llegamos arriba, a un merendero con mesas y bancos de maderas perfecta para reponer fuerzas con un bocadillo. Desde aquí se puede volver dando una pequeña vuelta por Lukács-árok, que es otro camino del mismo estilo que baja de nuevo a Dömös (entre semana se puede bajar también por donde hemos venido, pero los fines de semana, cuando la ruta está más concurrida, en teoría se debe hacer el recorrido circular para no montar colas en las escaleras cuando se juntan grupos de subida y bajada a la vez, pero mucha gente no lo sabe y hace lo que le viene en gana, en cualquier caso no hay nadie controlando).

Lo ideal es que el río lleve agua (si no las cascadas quedan muy descafeinadas), aunque tampoco mucha para no terminar empapados. No conviene ir después de una época lluviosa, pero tampoco tras una época seca. Lo mejor es elegir una semana en la que haya llovido algún día. Llevar botas de montaña o calzado de deporte y estar preparados para pisar algo de barro. Para los más alocados queda la época invernal, con nieve y las cascadas congeladas, pero me parece bastante peligroso y desaconsejable.


Una barandilla siempre acompaña a las partes más difíciles.

Escalera junto a una de las cascadas del recorrido.

Otra cascada.


El día que yo estuve, decidimos seguir adelante en lugar de volver a Dömös y subir a una de las cumbres más famosas de Hungría, Dobogókő, que está bastante cerca y a la cual se llega subiendo un camino entre árboles que dan una sombra agradable. La verdad es que Dobogókő me decepcionó un poco, tiene mucha fama, pero no es más que un mirador (que además queda ya lejos del Danubio) y un gran parking en su cumbre (obviamente de pago, como todos los de Hungría), para aquellos que quieren subir hasta aquí en coche. Hay un par de bares y otro par de restaurantes bastante cutres y más bien caros. Vamos, una turistada. Pero el caso es que el sitio tiene una fama inmerecida dentro de Hungría, probablemente por albergar una pequeña pista de esquí relativamente popular en invierno. Sin embargo, la ruta de las cascadas es muy bonita y recomendable. Y Dobogókő, pues no está mal para echarle un vistazo, pero después de haber visto las cascadas, no es nada del otro mundo.


Camino para subir a Dobogókő desde el merendero.

Mirador de Dobogókő, con el Danubio haciendo su giro.


Para volver, tomamos un autobús (el 860) que sube cada hora, más o menos hasta el parking de Dobogókő, y que va hasta Pómaz (cerca de Szentendre), donde hay parada de HÉV (tren cercanías que va a Budapest). Pomáz no tiene mucho encanto, la verdad, es más bien una localidad dormitorio cercana a Budapest, si os acercáis no está de más echar un vistazo al palacio Teleki. Frente a la parada del HÉV hay una deliciosa pastelería, Maroti Cukrászda, perfecta para esperar el tren con un buen café y un trozo de alguna de las deliciosas tartas que preparan. Esta vez me decanté por una cheesecake. Mucha gente entraba a pedir helados, no los probé pero tenían buena pinta también.


Palacio Teleki de Pómaz.

Pastelería Maroti, un must de Pómaz.

domingo, 11 de octubre de 2015

Ruta Nagymaros - Zebegény (giro del Danubio)

Se acerca el otoño, y con él, probablemente, la época del año donde la naturaleza se muestra en su mayor esplendor, con toda su gama de colores. Bajo mi punto de vista, es el mejor momento para disfrutar de el campo y la montaña. En Hungría, cerca de Budapest, se encuentra la que es en mi opinión la zona más bella de este país, y de la que he escrito ya mucho en este blog: el giro o cayado del Danubio. Aquí el río serpentea durante un tramo, gira 180 grados, y cambia su dirección de este a sur en otro repentino giro de 90 grados, entre las pequeñas colinas y pueblos de esta región.

Hay excursión a pie que nos ofrece unas impresionantes vistas de todo esto, por los caminos y senderos que unen las pequeñas localidades de Nagymaros y Zebegény. Ambas se encuentran junto a la orilla del Danubio, en las faldas de estas montañas. La ruta está muy bien marcada con señales y pintura, y es muy popular entre los húngaros, además está muy cerca de Budapest (a unos 40 minutos en tren). En total son unos 13 kilómetros, comenzando a unos 100 metros sobre el nivel del mar, a la orilla del río, y subiendo hasta unos 480 metros en el punto más alto, donde además hay un mirador muy interesante.


Perfil de la excursión en wikiloc.


Para llegar a Nagymaros, comienzo de la ruta, hay que tomar alguno de los trenes que parten desde la estación de Budapest-Nyugati prácticamente a cada hora en dirección a Szob, el último pueblo húngaro junto  la frontera eslovaca. Pasando por Vác, otra localidad húngara muy recomendable, llegamos a Nagymaros, que además está justo enfrente de Visegrád, famosa por su castillo, y otra de las zonas más bellas del giro del Danubio. Los domingos suele haber un pequeño mercado en el pueblo, donde venden queso, miel, chorizos y pancetas, al que se le puede echar un vistazo. Si bajamos hasta el Danubio hay un paseo muy bonito por la orilla.


Paseo junto al Danubio de Nagymaros. Enfrente, en la orilla occidental, el pueblo de Visegrád, y a la izquierda, en la montaña, el castillo homónimo.


Desde el mismo pueblo de Nagymaros comienza una pronunciada cuesta, por una carretera, que termina en pista forestal y después continua en un simple camino que se interna por un bosque, del cual parten pequeños senderos hacia miradores. Según se va ganando altura, las vistas son cada vez mejores. Finalmente se llega a una cueva con excelentes vistas: enfrente, al otro lado del Danubio, está el pueblo de Dömös, desde el cual parte el camino de la ruta de las cascadas. La parte más dura es a partir de aquí, hay una cuestas bastante empinadas, quizás difíciles para los niños (aunque cuando yo fui había unos cuantos), pero en cualquier caso es un tramo pequeño, después es llano y la última parte incluso cuesta abajo en su mayoría. De todas formas, es recomendable llevar buen calzado.




Vistas del giro del Danubio desde los pequeños miradores durante la ascensión inicial.

Vistas del Danubio desde el mirador.


El mirador principal (Julianus barát Kilátó), está justo antes de iniciar el descenso al pueblo de Zebegény, y es una pequeña torre con escalones. Arriba están las mejores vistas de toda la excursión. Al llegar a Zebegény, pasaremos por una iglesia con unos monolitos muy característicos, hay que cruzarlos y tomar al otro lado un camino empedrado que es más cómodo y nos baja directamente al pueblo. Aquí ya se puede descansar, disfrutar de una buena limonada o de una buena hamburguesa, así como de un café o pastel en la pastelería, antes de tomar el tren de vuelta a Budapest, pasando por Nagymaros y Vác de nuevo.


Iglesia y monolitos de Zebegény, hay que cruzarlos para tomar el camino que nos baja al pueblo.

Camino empedrado que nos lleva al pueblo de Zebegény, la última parte de este recorrido.

Nada mejor que una limonada después de la excursión.

Muy recomendables las hamburguesas en el restaurante Vasparipa Falatozó de Zebegény. Para beber, la limonada de la anterior foto, también aquí.

Las pastelerías húngaras son célebres por elaborar este tipo de delicias. Galéria Cukrászda, en Zebegény.

sábado, 25 de abril de 2015

Nagymaros

Nagymaros es una pequeña localidad de 4.500 habitantes situado en la ribera oriental del Danubio, en plena zona del dunakanyar, a unos 52 kilómetros de Budapest. El pueblo en sí no tiene demasiado atractivo turístico, apenas cuenta con una pequeña (pero bonita) iglesia. No obstante, su punto fuerte es que se encuentra frente a Visegrád y su castillo, y ofrece un paseo junto a la orilla del río Danubio espectacular, con los montes Pilis y el castillo de Visegrád de fondo, que hace que venir aquí merezca la pena.


Iglesia y pueblo de Nagymaros desde la estación de tren.


A Nagymaros se puede ir en el mismo tren que va a Vác y se dirige a Szob, en la frontera con Eslovaquia. El viaje dura 47 minutos desde Budapest, aunque cuando yo lo visité lo que hice fue ir primero a Vác y después, ya por la tarde, tomar el tren desde aquí hasta Nagymaros, cuyo trayecto dura apenas 20 minutos. Es una pequeña excursión de un día entero que merece la pena realizar.

Os dejo con las vistas espectaculares de este sitio. Una gozada que esté tan cerca de Budapest.





A este pequeño Trabant azul no puede evitar hacerle una foto.


lunes, 13 de abril de 2015

Vác

Vác es una pequeña ciudad de unos 35.000 habitantes situada 35 kilómetros al norte de Budapest, en la orilla del Danubio, y justo donde empieza el dunakanyar, el área donde el Danubio serpentea a su paso por las montañas septentrionales de Hungría.

Su cercanía con Budapest, su acogedor y hermoso centro urbano y el no menos agradable paseo junto al Danubio de varios kilómetros, unido a sus famosas pastelerías lo han convertido en una habitual escapada de los ciudadanos de la capital los fines de semana y festivos, así como de algunos turistas durante todo el año.

Los trenes parten cada hora desde la estación de Nyugati, y el viaje dura 26 minutos. Hay más trenes que van a Vác, pero realizan más paradas intermedias, que pueden duplicar o triplicar el tiempo de viaje, así que hay que estar atentos a qué tren tomamos. La estación de Vác no está en el centro, pero el paseo es breve y muy agradable.


Calle de Vác entre la estación de tren y el centro.


La plaza central del 15 de Marzo, (día de la revolución de 1848) fue renovada hace unos años y es el lugar más bonito de Vác, con su iglesia blanca y sus coloridos edificios, casitas y comercios. Una parte de la plaza está ocupada por restos de una antigua iglesia, como puede comprobarse en la foto, con su típica forma de cruz. En verano hay un tren turístico que parte de esta plaza y realiza un recorrido por la ciudad.



Centro de Vác.


Un poco más lejos están la catedral, de considerable tamaño teniendo en cuenta la pequeña población de la ciudad, y el monumento a la santa Trindiad (szentháromság).


Catedral de Vác.


Yendo hacia el otro lado podemos degustar las exquisitas creaciones del pastelero húngaro László Mihály, quien se propuso hace años modernizar la repostería tradicional húngara. Ahí podemos probar su peculiar transformación de tartas tan famosas como la Dobos o la Eszterházy, además de otras propias y de sus deliciosos macarons. El sitio se llama Desszert szalon, y la dirección es Köztársaság út 21. La pastelería es muy pequeñita y cuenta con tan solo 3 mesas, pero normalmente la gente entra y compra para llevar. En verano hay una terraza con unas cuantas mesas más, bajo un enorme toldo que evita el sofocante sol estival. Eso sí, los precios son bastante elevados en comparación con otras pastelerías húngaras. Cada pastel cuesta entre 1000 y 1500 forint. Pero merece la pena venir de vez en cuando a darse el capricho.



Arriba, Dobos torta con unos macarons. Abajo Eszterházy torta. Con el original diseño de László Mihály.


Si seguimos caminando hacia ese mismo lado, llegaremos al lugar donde se alza el único arco de triunfo húngaro, llamado kökapú (puerta de piedra). En la costa de Danubio hay un gran parque con un paseo junto al río. Desde allí parten barcos hacia la isla de Szentendre, desde donde parte una carretera que cruza a Tahitótfalu, al otro lado del río.


El único arco de triunfo de Hungría se encuentra en Vác.

Paseo por la orilla de Danubio.


Vác es una sugerencia más que recomendable para una pequeña escapada desde la capital, que en total no os llevará más de una mañana o una tarde.


viernes, 10 de abril de 2015

Esztergom

Esztergom (en castellano y derivado del latín, Estrigonia), es una pequeña ciudad de 28.000 habitantes a unos 45 kilómetros de Budapest, muy famosa en Hungría por albergar la mayor basílica del país (mayor que la de San Esteban de la capital), de 118 metros de altura (como un edificio de 30 plantas), y 49 de ancho, cuya construcción duró 47 años. Se inauguró en 1869. Actualmente es la sede de la iglesia católica en Hungría. Esztergom  fue la capital de Hungría entre los siglos X y XIII, antes de trasladarse a Buda.


Basílica de Esztergom.

Szechényi tér, Esztergom.

La basílica se encuentra sobre un montículo, que le añade aún más altura, por lo que puede divisarse desde muchos lugares de Esztergom.


En realidad este municipio no posee mucho más atractivo turístico, y de hecho es un lugar bastante decadente, ya que hace años el ayuntamiento entró en quiebra y el mantenimiento de la ciudad es muy escaso. La atracción fundamental es la basílica y su cercanía a Budapest la convierte en un lugar muy frecuentado tanto por húngaros como por turistas extranjeros. Además, cruzando el puente sobre el Danubio se puede pasar a Eslovaquia, a la pequeña ciudad de Párkány (Stúrovo en eslovaco), habitada en su mayoría por húngaros étnicos. Pese a cambiar de país, puede escucharse el húngaro en sus calles y se puede pagar con forint en muchos comercios.

Por 700 forint (poco más de 2 euros), se puede subir a la cúpula de la basílica desde donde hay unas vistas privilegiadas a unos 100 metros de altura del entorno: la propia ciudad de Esztergom, Párkány/Sturovo y Eslovaquia al otro lado del río, el Danubio adentrándose en los suaves montes de dunakanyar y la pequeña cordillera de Pilis. Os dejo algunas fotos desde arriba para que os hagáis a la idea:








En verano hay un pequeño tren turístico que cruza el puente por la carretera. Sale de la misma basílica y se dirige hasta el mirador de Párkány, desde donde pueden hacerse las fotos de la basílica desde el lado eslovaco del Danubio. El actual puente, llamado Mária Valéria Híd tiene medio kilómetro de longitud y se inauguró en 2001 tras haber sido destruido en la segunda guerra mundial (casi 60 años antes, lo que nos da una idea de las relaciones entre ambos países). Hasta 2007, cuando entró el vigor el acuerdo de Schengen en Eslovaquia y Hungría, había controles fronterizos en ambos lados. También puede cruzarse andando o en coche.

Si cruzáis a Párkány, además de las pertinentes fotos frente a la basílica tengo que recomendaros el restaurante de campesinos (Közepkóri Parasztetterem), del cual ya escribí en una entrada anterior sobre el dunakanyar. Por desgracia dudo que el camarero hable inglés o que tengan la carta en inglés, pero si chapurreáis algo de húngaro o tenéis google translator podéis atreveros a entrar a zabálni (zampar) aquí. La decoración es muy tradicional, como lo es la vestimenta del camarero. No hay cubiertos, aquí se come con las manos las generosas raciones de carne servidas en una tabla de madera (un pato, medio cerdo...). Eso sí, ponen un cuenco de agua con limón para "limpiarse los morros" como dice el camarero. Podéis regarlo todo con un buen litro de cerveza servido en una enorme taza metálica. Los precios son bastante baratos teniendo en cuenta la cantidad de comida que ofrecen. Olvidaos de la nouvelle cuisine.


Vista de la basílica desde el lado eslovaco del Danubio, en Párkány.

Puente Mária Valéria Híd.

Señal de entrada a Hungría, en el puente.


Por lo demás, volviendo a Esztergom, hay un balneario inaugurado hace pocos años llamado Aquasziget, el cual no he visitado, y algún proyecto de hotel que terminó con una inacabada estructura de hormigón, cosas de la crisis. Se encuentran en la isla del Danubio que hay de camino a Eslovaquia, antes de llegar al puente. En la propia calle que va hacia el puente, haciendo esquina, hay una pastelería bastante buena que os puedo recomendar también, llamada Ettore cukrászda.

Para viajar a Esztergom en transporte público hay que tomar el autobús 800 en la estación de Árpád híd, al norte de Budapest, en la línea de metro 3 (la azul). El viaje dura alrededor de hora y cuarto debido a que, como todo buen autobús húngaro, para en todos los pueblos y apeaderos del camino. La estación de autobuses de Esztergom está algo alejada del centro, y como dije la ciudad no es precisamente hermosa, podéis tomar un taxi desde aquí o caminar un rato. Podéis consultar las frecuencias y horarios aquí. Están construyendo una nueva y moderna línea de tren que será más rápida, pero nadie se atreve a dar una fecha definitiva de apertura debido a los constantes retrasos de la obra.

martes, 7 de abril de 2015

Visegrád

Visegrád (del eslavo castillo alto), es un pueblo situado a los pies de una montaña en pleno dunakanyar (el giro o cayado del Danubio al norte de Budapest), muy conocido en Hungría ya que en la cima de dicho monte se encuentra el castillo de Visegrád, con unas impresionantes vistas de esta zona, llena de suaves montañas salpicadas por pueblos y por cuyos valles serpentea el río Danubio. Sin duda es una de las zonas más bellas de toda Hungría, y está a pocos kilómetros al norte de Budapest y Szentendre.


Castillo de Visegrád.


Dicho castillo fue un importante bastión defensivo, construido, como la gran mayoría, tras la invasión mongola. Muchos reyes húngaros eligieron Visegrád como su residencia oficial, además de haber sido un lugar donde se celebraron importantes reuniones y se firmaron acuerdos estratégicos entre Hungría, Polonia y Bohemia en 1335, de colaboración económica y no agresión mutua. De hecho Chequia, Eslovaquia, Polonia y Hungría forman actualmente el grupo Visegrád, fundado en este mismo lugar en 1991, y basado en el acuerdo de 1335.

Al castillo se puede llegar en coche mediante una carretera que sube desde el pueblo (yo he subido conduciendo un trabant, toda una experiencia), arriba se puede dejar en el parking privado de un hotel. También hay otro aparcamiento, pero creo recordar que era más caro.

Otra opción mucho mejor es subir andando por un agradable sendero, que poco a poco va alcanzando altura y teniendo cada vez mejores vistas. Sin duda es la que más recomiendo, ya que además en Hungría no hay mucha montaña y esta es una de las pocas excursiones cuesta arriba que nos ofrece el país. Arriba se puede visitar el castillo, la entrada no es muy cara, y disfrutar de las impresionantes vistas, además de las típicas exhibiciones de cañones, armas y tal. Muchas veces hay una ligera neblina sobre el río, sobre todo en otoño e invierno, pero aún así es espectacular.




Vistas del cayado del Danubio (dunakanyar) desde la subida al monte.


Para ir a Visegrád en transporte público, hay que hacerlo en el autobús 880 desde la estación de Újpest-Városkapu, al norte de Budapest, a la cual se llega fácilmente mediante la línea 3 de metro (la azul). Los autobuses son amarillos, de la compañía Volánbusz y parten cada hora. El viaje tarda casi hora y media, ya que para en todos los pueblos. Como pasa por Szentendre, también se puede continuar desde aquí el viaje hacia Visegrád. El autobús sigue hasta Esztergom. Se puede consultar el horario y recorrido clickando aquí.

Mi recomendación es bajar del castillo por el lado contrario al de subida, ya que por aquí se pasa por una fortaleza y una puerta medieval, situados ya casi abajo. En el pueblo hay algunos sitios baratos para comer por el centro, comida tipo gyros, carne o queso empanados, por unos mil forint. También hay algún restaurante con carta, depende de cuanto nos queramos gastar. Desde Visegrád parten barcos a la orilla contraria, donde está el pueblo de Nagymaros. Se puede ir en tren desde Budapest hasta Nagymaros (pasando por Vác) y luego cruzar el Danubio a Visegrád en barco en pocos minutos.




Castillo de Visegrád y sus vistas.


Fortaleza y puerta bajando por el otro lado.

El castillo de Visegrád en invierno, esta foto la tomé desde el tren volviendo de Praga, que va por la otra orilla del Danubio.
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