lunes, 11 de mayo de 2015

Rincones de Budapest (VII) : Distrito del castillo

El barrio del castillo (Vár / Várnegyed), en el distrito I, es probablemente el más bello de Budapest. En la explanada sobre la suave colina se hallan estas calles empedradas entre edificios bajos de colores e iglesias. Las fotos son de la zona entre la puerta de entrada sur y la iglesia de Matías y el bastión de los pescadores. Si seguimos hacia el norte llegaremos al Castillo de Buda, uno de los grandes iconos de Budapest, aunque estas calles aledañas, menos conocidas, son otra joya de la capital.




viernes, 8 de mayo de 2015

Csíksomlyói búcsú

Csíksomlyoí búcsú es la mayor peregrinación y romería religiosa húngara, que se celebra cada año durante la festividad de pentecostés. Para explicar su nombre, un tanto rocambolesco para quien no hable húngaro, iré por partes: búcsú significa romería. Csíksomlyó es el pueblo donde se encuentra el templo al cual se dirigen, está en la región de Csík (de ahí el nombre) en Transilvania, habitada fundamentalmente por húngaros székely y que se encuentra en el corazón geográfico de Rumanía. A su vez, Csíksomlyo está a 3 kilómetros de Csíkszereda (en rumano Miercurea Ciuc), una localidad de unos 35.000 habitantes, que sirve como referencia.

El motivo de que se celebre en este lugar es que en 1567, el rey húngaro II. János trató de convertir a los húngaros székely de esta región al protestantismo. Ellos se resistieron a abandonar la fe católica e incluso llegaron a luchar en una famosa batalla el sábado anterior al lunes de pentecostés de 1567. Los székelys vencieron y continuaron con su fe católica, atribuyendo la victoria a la virgen María que se encuentra en el templo de Csíksomlyo. Y eso es lo que celebran cada año cientos de miles de peregrinos que acuden a este lugar. La mayoría son de las ciudades y pueblos de alrededor y acuden andando hasta aquí, pero en general vienen húngaros de toda Rumanía y de la propia Hungría (sobre todo de Budapest y Debrecen) en trenes y autobuses especiales para este evento y realizan un viaje maratoniano de alrededor de 14 horas por trayecto (yendo y viniendo el mismo fin de semana), así como de Eslovaquia y otros países.






Debido al tratado de Trianón, tras la primera guerra mundial Transilvania y los 1,3 millones de húngaros que la habitaban pasaron a formar parte de Rumanía, quedando aislados de Hungría. Dentro de Transilvania, hay una región llamada país Székely y habitada por una etnia especial húngara (los székely en húngaro o szekler en alemán). Pese a haber transcurrido casi un siglo, siguen manteniendo su cultura e idioma, y su sentimiento húngaro. La festividad de pentecostés y la romería sirven como demostración de la unión fraternal y espiritual de los húngaros de Hungría con los húngaros de Transilvania y las otras minorías húngaras, y también como reivindicación política y nacionalista húngara (algunos reivindican un estatus de autonomía especial dentro de Rumanía, otros la independencia y otros la anexión a Hungría, hay opiniones para todos los gustos).

El lugar exacto de reunión del casi medio millón de personas no es exactamente el pueblo de Csíksomlyo sino un templo situado colina arriba y sus campas adyacentes. Aquí se celebran misas, noches de vigilia y se pueden comprar desde perec o langós hasta kürtőskalács. Todo bajo el frecuentemente abrasador sol de finales de Mayo y principios de Junio.

El día de pentecostés es festivo en Hungría. Este año la romería será el fin de semana del 22 al 24 de este mes, previo al lunes 25 de Pentecostés. El evento se retransmite por la televisión húngara.






Nota: las fotografías pertenecen a la página web www.csiksomlyoibucsu.hu , donde puede encontrarse más información de este evento (en húngaro).

martes, 5 de mayo de 2015

Kékestető, la cima de Hungría

El monte Kékes (traducido como "azulado") es el más alto de Hungría, y se encuentra cerca de Budapest, en los montes Mátra. Su cima (Kékestető) está a 1.014 metros de altitud, y de hecho es el único monte del país que supera los 1.000 metros. La segunda cumbre, también en los Mátra, está a 971 metros de altura. Hungría no es un país de grandes cumbres, aunque cerca están los Alpes, en la vecina Austria.


Con 1.014 metros de altura, el monte Kékes es el más alto de Hungría, como reza el cartel situado junto a la famosa piedra de Kékestető.


Kékestető se encuentra cerca de la ciudad de Gyöngyös, a 80 kilómetros de Budapest, por lo que es una excursión habitual entre los ciudadanos de la capital, especialmente los fines de semana, y sobre todo en invierno, ya que cuenta con pistas de esquí (eso sí, muy sencillitas), y suele ser el primer sitio donde nieva en Hungría y el último donde desaparece el manto blanco. En general todos los montes Mátra son bastante turísticos, y junto a los Bükk (pero estos ya están algo más alejados de Budapest, entre Eger y Miskolc), los principales del país.

Desde que llegué a Hungría me puse entre ceja y ceja subir a Kekestető, al fin y al cabo procedo de una tierra donde el montañismo está muy arraigado, y aunque Hungría no es precisamente la meca del alpinismo, tiene sus pequeñas montañas y existe también afición por este deporte, aunque es mucho más minoritario.

Kékes es un monte de fácil ascensión, tiene múltiples senderos y caminos para hacerlo. En mi caso comenzamos desde Mátrafüred, a las afueras de Gyöngyös y a unos 350 metros de altura sobre el nivel del mar, por un camino muy agradable junto a un río, bajo un hayedo espectacular. Es la ruta que yo recomiendo, y consta de unos 8 kilómetros. La primera mitad es bastante suave, lo cual nos deja una segunda mitad bastante más cuesta arriba, hasta llegar al aparcamiento más alto, junto a la gigantesca antena de comunicaciones.



Fotos de la ascensión por el hayedo, desde Mátrafüred.


Desde el aparcamiento de la cima, apenas hay que andar unos metros más hasta llegar a la famosa piedra que indica que estás en el punto más alto de Hungría. Cerca de aquí hay un restaurante, donde una sopa caliente entra como anillo al dedo si el día es fresco (como cuando yo fui), y las pistas de esquí, abiertas en invierno.


Los caminos están perfectamente indicados a lo largo de la ascensión.


No obstante, el camino más sencillo es, en lugar de comenzar en Mátrafüred, continuar por la carretera hasta Mátraháza, a unos 700 metros de altitud. Al pasar el pueblo hay un pequeño parking donde terminan las pistas de esquí, por las que se puede subir fuera de temporada. Ascender desde aquí apenas nos lleva un rato (son unos 2 kilómetros) y es apto para todos los públicos, aunque no es tan bonito como ir por el hayedo, claro. En mi caso lo que hice fue bajar por aquí.



Pistas de esquí, otra opción más sencilla para subir.


Para los más perezosos, se puede ir en coche por carretera hasta arriba del todo (el parking de arriba es pago, como todos en Hungría), aunque se le quita todo el mérito. Claro que esta es la opción para cuando uno va a esquiar.

Para ir al monte Kékes en transporte público hay que tomar el autobús 1045, que sale de la estación junto al estadio Puskás Ferenc  (Stadion austobusz palyaudvár), a la cual se puede llegar fácilmente con la línea 2 de metro (la roja) bajándose en la parada de Puskás Ferenc Stadion. El autobús tiene paradas en Gyöngyös, Mátrafüred, Mátraháza y luego continúa por más pueblos. Conviene madrugar un poco para aprovechar el día. Os dejo el horario aquí.



viernes, 1 de mayo de 2015

El extraño caso de Előd Tóásó en Bolivia

Durante esta última semana, ha aparecido en numerosas ocasiones en los telediarios de la televisión húngara y periódicos la llegada al país del ciudadano magiar Előd Tóásó, tras pasar más de 5 años en una cárcel de Bolivia y que, tras cumplir la condena, había abandonado el país cruzando la frontera con Chile, desde donde había volado hasta el aeropuerto Liszt-Ferenc de Budapest. ¿Qué había hecho un húngaro para pasar más de un lustro entre rejas en Bolivia y tener que salir del país cruzando la frontera con otro estado? La noticia me pareció interesante y comencé bucear entre la prensa húngara y la boliviana. Előd Tóásó es uno de los protagonistas de una oscura y espectacular historia que parece un guión de Hollywood.

Están los hechos, muy poco claros. Está la versión del gobierno boliviano. Y está la versión de Előd Tóásó y Mario Tadic, los supervivientes, quienes salieron recientemente del país tras cumplir condena.

Comencemos con los hechos: en la madrugada del día 16 de Abril de 2009, en torno a las 4 de la noche, un grupo de las fuerzas especiales de la policía boliviana (UTARC) asalta varias habitaciones del Hotel Las Américas, en la ciudad de Santa Cruz. El asalto dura media hora, con el resultado de tres ciudadanos extranjeros muertos: Eduardo Rózsa Flores, de 49 años, nacionalidad boliviana y húngara, Árpád Magyarosi, de 28 años, húngaro étnico de Rumanía, y Michael Martin Dwyer,  de 25 años, irlandés. Otros dos extranjeros, Előd Tóásó, de 30 años, húngaro étnico de Rumanía, y Mario Tadic de 56 años, boliviano-croata, son detenidos por la policía.

Según el gobierno boliviano, formaban una célula terrorista de mercenarios extranjeros de extrema derecha fuertemente armados y contratados por los dirigentes opositores de Santa Cruz, que se disponía a atentar contra el presidente de Bolivia, Evo Morales, y el vicepresidente, Álvaro García Linera, para comenzar una revolución en el país. Cuando las fuerzas de seguridad asaltaron sus habitaciones, fueron recibidos con disparos, por lo que abrieron fuego con el resultado ya mencionado. Los dos supervivientes habrían esperado con las manos en alto.

Sin embargo, las pocas pruebas que hay de estas acusaciones apenas sostienen la versión oficial. El día del asalto las cámaras de vigilancia del hotel no funcionaban, la policía tardó 16 horas en retirar las cuerpos, y los testigos del hotel afirman que los agentes no fueron recibidos con disparos, sino que ellos dinamitaron las puertas y entraron violenta y repentinamente a las habitaciones. No obstante, lo más sorprendente lo revelaron las autopsias de Magyarosi y Dwyer una vez repatriados a sus países de origen, y solicitadas por sus familiares, que no daban crédito a la versión del gobierno boliviano.

En ambos casos no se encontraron pruebas de que ninguno utilizase arma alguna durante el asalto (restos de pólvora en manos o brazos), además de que las autopsias contradecían los informes bolivianos. Dwyer murió por un solo disparo, no por seis, mientras que Magyarosi recibió hasta siete disparos, pero ninguno fue mortal y murió ahogado por su propia sangre media hora después, no desangrado. Los tres primeros disparos los recibió con los brazos protegiéndose el rostro, en forma de cruz.  La teoría forense es compatible con la de una ejecución y no con la muerte en un tiroteo entre ambos bandos. Además, tras el asalto, un ministro del gobierno de Bolivia enseñó la foto de un grupo de personas con uniformes militares y armas, quienes aseguró eran algunos de los acusados de terrorismo, para reforzar la versión del gobierno. Posteriormente, varios ciudadanos bolivianos aseguraron que la foto era de otras personas, concretamente un grupo de amigos practicando airsoft (un juego con armas de aire comprimido), lo que añadió aún más confusión al caso.

Los dos supervivientes, Előd y Mario, fueron detenidos y llevados a la prisión de San Pedro, en La Paz, donde defendieron su inocencia durante años hasta que llegaron a un acuerdo con la fiscalía para confesar su culpabilidad y reducir la pena, fijada finalmente en 5 años y 10 meses. Tras cumplirla íntegramente, el pasado mes de Marzo, el gobierno les concedió la libertad. La embajada húngara de Buenos Aires facilitó a Előd Tóásó un pasaporte temporal con el que pudo cruzar la frontera de Bolivia con Chile con la ayuda de un movimiento baptista, desde donde tomar un avión de vuelta a Hungría. Una vez en suelo húngaro, Tóásó se confesó inocente y añadió que tan solo admitió su culpabilidad previamente para reducir su condena. Dijo haber ido a Bolivia por invitación de Eduardo Rózsa Flores, con el propósito de grabar documentales y preparar una página web (Tóásó es informático). Del paradero de Mario Tadic nada se sabe.


Tóásó y Tadic tras cruzar la frontera entre Bolivia y Chile.


¿Pero cuál era realmente el propósito de este variopinto grupo de cinco extranjeros, tres de ellos húngaros? La clave del asunto parece estar en el supuesto cabecilla del grupo, Eduardo Rózsa Flores, quien tuvo una peculiar e interesante vida. Hijo de un judío húngaro que emigró a Bolivia llamado György Obermayer-Rózsa, Eduardo nació en 1960 en Santa Cruz, Bolivia, en la región más desarrollada del país, con una extensa y productiva agricultura y una importante explotación de hidrocarburos. El departamento de Santa Cruz, que ocupa un tercio de la superficie del país, no posee especialmente más recursos que el resto de Bolivia, pero sí que dichos recursos son explotados, a diferencia de la mayoría de los otros departamentos del país. Además posee una exclusiva autonomía de gobierno. El gobierno de Santa Cruz es, además, opositor al gobierno de Evo Morales.

Rózsa vivió en Bolivia hasta 1972, cuando se trasladó a Chile. Tras el golpe de estado de Pinochet, su familia se mudó a Suecia hasta 1975, cuando finalmente se establecieron en Hungría. En 1989 se graduó en la universidad Eötvös Lórand de Budapest (ELTE). Se alistó en el batallón de voluntarios extranjeros del ejército croata durante las guerras yugoslavas, participando en la batalla de Osijek  y fue herido varias veces. El gobierno croata le otorgó la nacionalidad tras la guerra y un alto rango militar, sin embargo, estuvo envuelto en algunos escándalos como el de las misteriosas muertes de algunos periodistas que le investigaban (y sospechaban acerca de presuntos saqueos y tráfico de drogas). En 2003 Rózsa se convirtió al islam, y poco después comenzó a estar relacionado con la extrema derecha húngara.


Imagen de Rózsa en un hotel de Bolivia, varios días antes de su muerte.


Según el propio Rózsa, que concedió una entrevista al periodista húngaro András Kepes poco antes de su último viaje a Bolivia, había recibido una oferta del gobierno de Santa Cruz para ser jefe de policía y formar una fuerza de autodefensa ante una inminente operación militar del gobierno boliviano contra el departamento. Rózsa, pese a que vivía desde hacía tiempo en Hungría, afirmó amar su tierra natal y estar dispuesto a dar su vida por defenderla, sin cobrar nada. Dijo que probablemente el gobierno boliviano estaba al tanto de ello, y que volaría al estado fronterizo brasileño de Mato Grosso, desde donde entraría a Santa Cruz por tierra mediante un transporte facilitado por contrabandistas locales. En la entrevista afirmó que en ningún caso su objetivo era terminar con el gobierno de Evo Morales, sino tan solo crear unas fuerzas de autodefensa en Santa Cruz. Puso como condición que no se emitiese hasta que él retornase del viaje o falleciese, por motivos de seguridad.

Otras versiones apuntan a que en realidad el objetivo era que Rózsa crease una fuerza paramilitar local para comenzar una guerra civil y lograr la secesión de Santa Cruz de Bolivia. Posiblemente esto es lo que el gobierno boliviano creyese para dar luz verde a la operación policial. El periodista de guerra español Julio César Alonso afirmó en varios programas de la televisión boliviana haber seguido durante años en las guerras de los balcanes a Rózsa, y dijo que este era un mercenario especializado en iniciar y preparar conflictos bélicos, junto a su selecto grupo de hombres, tarea que habría ido a realizar a Bolivia junto a amigos suyos de grupos de extrema derecha, respaldando con su declaración la versión oficial del gobierno boliviano. Según Alonso, Rózsa y sus hombres habrían sido ejecutados intencionadamente por las fuerzas de élite (que luego hicieron chapuceramente un intento de que pareciese un tiroteo) para abortar la posibilidad de una guerra civil y una secesión (llegó a compararlo con el caso de Kosovo).


Eduardo Rózsa Flores.


La conexión entre Tóásó, Magyarosi y Rózsa, era, según los medios húngaros, el formar parte de la Székely Légió (Legión Székely), un grupo fundado en 2002 por húngaros étnicos de Transilvania unidos por su deseo de independencia de la región, y que, según ellos, practican diversos deportes como la escalada, supervivencia en montaña o airsoft.  En 2006 el periódico rumano de Bucarest Ziua publicó un artículo donde acusó a la Székely Légió de grupo paramilitar y de buscar la independencia del país Székely mediante el uso de las armas y la violencia (lo llegó a llamar la "ETA de Rumanía"). Además, la relacionó con ideología de extrema derecha. En su día, el periódico húngaro Index publicó varios artículos con esta información, que pueden consultarse aquí y aquí.

Tóásó era profesor de informática en Budapest, y había conocido a Eduardo Rózsa en la presentación de uno de sus libros (Rózsa era actor y escritor también), quien le ofreció posteriormente viajar a Bolivia. Debido a su mala situación económica en Hungría, Előd decidió emprender el viaje. Magyarosi era un amigo de la infancia de Előd, nacido como él en Marosvásárhely (Transilvania) y aficionado a la música. Ambos se conocieron en el colegio de la localidad de Szovata, y eran miembros de la Legión Székely. El irlandés Dwyer habría conocido a algunos de ellos, entre ellos Tóásó, mientras trabajaba en I-RMS (una empresa de seguridad privada).


Tóásó, en una foto publicada por el diario húngaro Index, en lo que parece un entrenamiento de la Székely Légió.

Magyarosi, en otra foto publicada por Index, posando con lo que parece un fusil kalashnikov junto a la bandera de la casa de Árpád.

Magyarosi, durante un concierto. Era conocida su afición por la música. Fotografía publicada por el diario Index.


Sin embargo, un documento de los servicios de inteligencia de Estados Unidos publicado por wikileaks, complicó aún más la enrevesada historia, afirmando que en realidad no fue el gobierno opositor de Santa Cruz quien contrató a Eduardo Rózsa para iniciar una guerra civil ni crear una policía de defensa, sino que fueron los propios servicios secretos del gobierno de Bolivia, para montar una falsa trama terrorista y justificar la posterior persecución contra los opositores de Santa Cruz, principal bastión de la oposición contra Morales y con ansias independentistas debido a su privilegiada situación económica. La fuente parece fiable según el informe, y se refuerza con la oscura versión de la operación policial en el hotel Las Américas, que, a juzgar por los informes de las autopsias, tiene tintes de ejecución sumaria por parte de la policía de élite boliviana. El ex-fiscal del caso (denominado Caso Terrorismo) Marcelo Soza, exiliado en Brasil, confirma esta versión. Habría que señalar, no obstante, que Estados Unidos no tiene precisamente mucha simpatía por el gobierno de Evo Morales en Bolivia.

A su llegada a Hungría, hace unos días, Tóásó afirmó que tan solo se declaró culpable para rebajar la pena de cárcel, que llegó a Bolivia junto a Rózsa para, tal y como dijo, organizar la defensa de Santa Cruz, y que su tarea era la informática y la documentación, ni mucho menos tenía objetivos terroristas. Afirmó haber cumplido su pena de prisión y ser un ciudadano libre que cruzó la frontera legalmente, enseñando el sello en su pasaporte, para salir de Bolivia, país en el que no se sentía seguro.


Tóásó, en su llegada al aeropuerto de Budapest hace varios días.


¿Tenía realmente un lado oscuro este grupo de personas? ¿Eran mercenarios contratados que iban a iniciar una guerra civil en Bolivia contra el gobierno de Evo Morales? ¿Su objetivo era el de formar una policía en Santa Cruz, amparada por el gobierno regional? ¿Cayeron en una trampa organizada por los servicios secretos bolivianos para tener una excusa y atacar a los opositores de Santa Cruz, neutralizándolos como líderes políticos? Hay versiones y opiniones a favor y en contra de todas las teorías.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...