sábado, 9 de diciembre de 2017

Viaje por bodegas y balnearios de Hungría (II) : 24 horas por la Budapest imperial

Comenzamos el primer día (y único de este viaje en la capital) desayunando en el New York Café, sin duda la cafetería más espectacular de Budapest y una de las más bellas del mundo. Inaugurada en 1894 dentro del edificio construido por la New York Insurance Company (de ahí su nombre), reunía a importantes escritores húngaros. En el año 2001 se inició la renovación del edificio, convirtiéndose en un hotel de lujo de la cadena Boscolo, que también renovó la cafetería, haciendo que mantuviese su esencia y diseño originales. Hoy en día uno casi se siente como la emperatriz Sissi tomando un delicioso Caffe Latte, una de las deliciosas tartas que ofrece la repostería húngara, o un desayuno completo. Aunque eso sí, la nobleza húngara ha sido reemplazada por los turistas europeoa, americanos y asiáticos. Los precios son bastante elevados, pero sin embargo la visita es prácticamente obligatoria. Adjunto un link con las cafeterías más espectaculares de Budapest, por si preferís ir a otra.


Interior del New York Café de Budapest.


Una vez hemos cogido fuerzas, comenzaremos nuestro paseo por Budapest por la joya de la corona: el Parlamento húngaro (el tercero mayor del mundo por sus dimensiones, tras el de Bucarest y el de Buenos Aires). Os dejo otro link con una entrada de este mismo blog en la que escribí sobre el parlamento, aunque advierto que hay una importante novedad: la visita ya no es gratuita para los ciudadanos de la UE, sino que ahora deben abonar 8 euros (2.400 forint). Para los ciudadanos de un país que no pertenezca a la UE es incluso más caro: 20 euros (6.000 forint). La visita dura unos 45 minutos, y se realiza en grupos guiados. Hay visitas con guía en español, por lo que recomiendo ir por la mañana al centro de visitantes (bajando unas escaleras que hay en la calle, en el lado norte del parlamento) y elegir la hora que nos venga bien, comprar las entradas y volver a la hora de la visita. Tampoco se pueden hacer ya fotos de la sagrada corona húngara (antes se podía hacer sin flash), aunque durante el resto de la visita pueden hacerse fotos y vídeos con total libertad.


Parlamento de Budapest, desde la orilla de Buda.


Interior del parlamento de Budapest, parte del recorrido de la visita guiada.


Muy cerca del parlamento se encuentra la impactante basílica de San Esteban (Szent István bazilika), segunda visita de nuestro recorrido. La entrada a la basílica es gratuita, pero merece la pena pagar los 2 euros (600 forint) que cuesta subir al espectacular mirador de su cúpula, con una las mejores vistas de Budapest (probablemente la mejor tras el Bastión de los pescadores). Junto a la taquilla, situada a la entrada derecha de la catedral, se inician casi 300 escalones, que podemos ahorrarnos subiendo por el ascensor situado en el lado izquierdo según se entra (el contrario, pero primero hay que adquirir los tickets, ya que al salir del ascensor arriba nos los pedirán). Una vez allí se puede tomar un segundo ascensor hasta prácticamente el mirador, que nos permite subir unos 8-10 escalones solamente en lugar de los casi 300 mencionados. No hay diferencia de precio por subir o las escaleras o usar el ascensor, aunque en verano sí es cierto que puede acumularse una larga cola para esperar el ascensor.


Basílica de San Esteban. El mirador se encuentra en la balconada bajo la cúpula central gris.


La tercera parada es la Ópera de Budapest. Situada en la elegante avenida Andrássy, ofrece visitas guidas en español, donde nos explicaran como Austria permitió su construcción con la condición de que las dimensiones no podían ser mayores que las de la ópera de Viena, por lo que los húngaros dedicaron todo el esfuerzo al interior de la misma, logrando una acústica y una belleza que supera con creces las de la vecina Austria. El precio de la entrada es de unos 10 euros (2990 forint).


Ópera de Budapest, desde la avenida Andrassy.
(fuente: wikipedia)


Para reponer fuerzas, un buen plan es comer en alguno de los restaurantes del barrio judío de Budapest: Mazel Tov o Kőleves son mis favoritos. Después, a la tarde, toca hacer la digestión y relajarse en alguno de los elegantes balnearios de Budapest: los Szechényi, situados en el parque de Városliget, los Géllert, en el hotel homónimo, junto al puente Szabadság, o los Rudas (baños turcos, que además tienen una piscina en la azotea, al aire libre, con vistas del Danubio que quitan el hipo, sin embargo a estos últimos solo pueden entrar hombres o mujeres según el día de la semana, aunque los findes y por las noches pueden acudir chicos y chicas juntos).


Piscina exterior del balneario de Szechényi.

Azotea de los baños Rudas, con una piscina exterior que atesora unas vistas impresionantes del Danubio y la ciudad.


Un plan obligatorio, especialmente si es la primera visita a Budapest, es realizar un viaje en barco por el Danubio, desde el que se pueden contemplar casi todas las joyas arquitectónicas de la capital, así como sus espectaculares puentes. Generalmente dura unos 45 minutos y suelen regalar una bebida a bordo. Los tickets rondan los 10 euros. Os dejo un link de la empresa Mahart, que es la que mejor conozco, con horarios y precios en este link en inglés. Los barcos salen de Vigadó tér 5/A, donde está el embarcadero, en ese mismo lugar hay una pequeña oficina donde se pueden comprar los billetes. Además dan una ficha que se puede canjear en el barco por una consumición. Os recomiendo tomar el barco coincidiendo con la puesta de sol, ya que es cuando encienden las luces y la iluminación de los monumentos.


Vista del parlamento desde el barco del Danubio, al atardecer.


Y finalmente, para cerrar la jornada, tras 24 intensas horas en Budapest, una buena idea es visitar algún Ruin Pub, siendo el más famoso de ellos el Szimpla, donde puede degustarse una buena cerveza húngara (Dreher, Soproni...) o un chupito de Pálina (aguardiente húngaro) para los más atrevidos, y así finalizar nuestro primer día en la capital húngara.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Viaje por bodegas y balnearios de Hungría (I) : Introducción

Tras un largo parón bloguero, he decidido retomar el blog escribiendo varias entradas sobre un viaje muy interesante y recomendable que hice en verano por Hungría, y que resumo a continuación.

Este pasado verano, como comentaba, tuve la oportunidad de recorrer gran parte del país en un agradable viaje que tenía como objetivo disfrutar de las principales regiones vinícolas y algunos de los balnearios que posee esta bella región centroeuropea. Comenzamos en Budapest, donde tuvimos una breve estancia de poco más de 24 horas, pues la capital húngara no era, como dije, el objetivo principal de este viaje. Allí alquilamos un coche y los siguientes días recorrimos casi todo el país, deteniéndonos en zonas concretas. En la siguiente entrada me centraré en Budapest, y en las posteriores, haré un resumen de cada región visitada, con información que pueda resultar útil a futuros visitantes que estén interesados en un viaje similar, que es absolutamente recomendable.

El viaje que propongo comienza en la capital húngara, Budapest, una ciudad fascinante: diseñada en gran parte durante la época del Imperio Austrohúngaro, en el siglo XIX, cuando Hungría era una potencia mundial y celebraba el milenio de la llegada de los húngaros a Europa, por lo que no se escatimaron recursos para levantar majestuosos edificios imperiales. Dos durísimos golpes, de los que el país aún no se ha recuperado, han provocado que hoy en día Budapest se muestre como la capital de un imperio decadente. El primer golpe fue el tratado de Trianon, un tragedia sobre todo humana, pero también económica, política y social, por el que Hungría perdió 2/3 de su territorio y millones de húngaros pasaron de la noche a la mañana a ser ciudadanos de un país extranjero. El segundo, la caída del sistema socialista y la entrada a la economía del libre mercado, del cual, tampoco se ha recuperado. Por todo ello, elegantes y lujosos edificios imperiales acumulan polvo y se desconchan lentamente, Trabants y Ferraris comparten un asfalto lleno de baches, viejos trolebuses y modernas líneas de metro transportan a los ciudadanos por la ciudad, y hermosos puentes comunican Buda y Pest cruzando el siempre bello Danubio.

Un importante detalle: dada su ubicación, en Hungría amanece y anochece temprano, por lo que para disfrutar de este país es importante madrugar, terminando la jornada a una hora razonable, y con ello acostarnos pronto. Así conseguiremos ajustar nuestro reloj biológico al horario del turista activo que requiere este hermoso país.

Por otra parte, visitar la capital húngara en un día es casi imposible (al menos hacer un recorrido completo por la misma). Este viaje tenía como objetivo las regiones húngaras fuera de la capital, por lo que reduje Budapest a tan solo 24 horas (pero claro, yo viví allí una temporada y he viajado muchísimas veces allí, por lo que para aquellos que acudan por primera vez es mejor si amplían su estancia en la capital húngara).

Os dejo un link con una entrada previa de este blog en la que figura información importante para aquellos que viajen a Hungría por primera vez, haciendo click aquí.

En la próxima entrada comienzo el resumen propiamente dicho de este viaje, que he organizado en varias etapas.


Con 1,7 millones de habitantes, Budapest es la capital de Hungría. Su parlamento, en la imagen, es el edificio más emblemático de la ciudad.

lunes, 10 de julio de 2017

Las 7 maravillas de Transilvania

Hace algunos meses, varias organizaciones civiles y medios de comunicación locales de Erdély (Transilvania), organizaron una votación a través de internet para elegir las denominadas "7 maravillas de Transilvania" entre una serie de lugares, tanto naturales como creados por el hombre, muy populares y visitados, de esta hermosa región de Europa. En total eran 34 opciones, y las más votadas, en orden, fueron las siguientes:


1. Lago Rojo y garganta Bicaz (Gyilkos-tó és Békás-szoros)

Uno de los sitios más visitados de Transilvania es el espectacular paso montañoso entre las regiones de Transilvania y la Moldavia rumana, la garganta Bicaz, con su tortuosa carretera a través de un estrecho paso llamado "el cuello del infierno". Junto a este lugar se encuentra el llamado lago rojo, debido al color rojizo de sus aguas, aportadas por un río que arrastra un particular sedimento, aunque según una leyenda local el color es debido a que cuando surgió la montaña y se creó el lago, un pastor y su oveja fueron atrapados, vertiendo sus sangres al agua.







2. Lago Santa Ana (Szent Anna-tó)

Es el único lago de Rumanía situado en el interior del cráter de un volcán. Formado hace unos 9000 años, es uno de los lugares más populares del verano, cuando el calor de esta época permite el baño de locales y turistas que se acercan a disfrutar de esta maravilla de la naturaleza, cerca de la pequeña ciudad balneario de Tusnádfürdő, desde la que se puede acceder caminando.







3. Garganta de Torda (Tordai-hasadék)

Este impactante cañón forma un paso de casi 3 kilómetros de longitud rodeado de paredes de hasta 300 metros de desnivel respecto al curso del río que lo atraviesa. Es uno de los paisajes kársticos de más valor de toda Transilvania, y que atesora más de 1000 especies distintas de plantas y animales.







4. Roca Székely de Torockó (Torockói Székelykő)

En el pueblo de Torockó (Rimetea en rumano) se asienta una montaña llamada Székelykő (roca Szekély), de alrededor de 1.130 metros de altura, y que está considerado uno de los principales centros culturales húngaros. En esta pequeña región de tradición minera, de los 1000 habitantes, el 90% son de etnia húngara.






5. Manantiales y fumarolas de Székelyföld (Székelyföldi borvizek és moffeták)


En la región Székely abundan los manantiales de aguas minerales carbónicas (llamadas "borvíz") y las fumarolas, debido a la actividad volcánica de la región, sobre la cual se ha creado una importante red de baños y balnearios, que forman parte del patrimonio local. Estas aguas poseen diferentes contenidos minerales, especialmente bicarbonato, magnesio, azufre, calcio, hierro y sodio. Las fumarolas emanan estas aguas en forma de vapor, junto a una mezcla de gases calientes, y se encuentran dispersas por todo el territorio, al igual que pequeñas fuentes a las cuales acuden los habitantes de esta región armados de garrafas y botellas para llevarse este agua, de propiedades supuestamente medicinales, a sus casas.






6. La estatua de la virgen María de Csíksomlyó (A csíksomlyói Mária-szobor)


La estatua de la Virgen María de la iglesia de Csíksomlyó, el templo más conocido de Transilvania y centro de peregrinación religiosa de los Székely por excelencia, tiene una gran leyenda, sobreviviendo a batallas e incluso a la quema del templo en el que estaba, habiendo sido trasladada en numerosas ocasiones para protegerla. La figura mide más de 2,5 metros, de los cuales 1,9 corresponden a la propia virgen.





7. Szováta - Medve-tó


El llamado Lago del oso ("Medve-tó" en húngaro o "Lacul Ursu" en rumano), situado en la pequeña localidad-balneario de Szováta, es probablemente el lago más famoso de Transilvania. Sus agua saladas, sobre las que se produce un fenómeno físico que las calienta a temperaturas que pueden llegar a los 35 ºC, se ha convertido en un auténtico Spa al que acuden cada verano miles de turistas, tanto de Transilvania como de Hungría y del resto de Europa.





OTRAS MARAVILLAS DE TRANSILVANIA:

Menciono brevemente algunos de los lugares de Transilvania que quedaron fuera del "top 7":


8. Castillo de Hunyad (Vajdahunyad - Hunyadiak vára)







9. Roca solitaria (Egyes-kő)







10. Mina de sal de Parajd (Parajdi sóhát és sóbánya)





11. Mina de Sal de Torda (Tordai sóbánya)







Nota: todas las imágenes se han obtenido de la web del concurso: https://erdelyicsodak.transindex.ro/

jueves, 27 de abril de 2017

Polémica entre la CEU y el gobierno húngaro

Durante estas últimas semanas la actualidad magiar ha estado de nuevo en el candelero internacional debido al pulso que han mantenido el gobierno húngaro encabezado por Viktor Orbán y la CEU (Central European University), una universidad privada con sede en Budapest y financiada por el multimillonario americano de origen húngaro George Soros (o Soros György, como se le conoce en Hungría). Frente a esto se han producido manifestaciones masivas en Budapest, con un número de participantes no visto desde la polémica ley de Internet de 2014 de la cual escribí en este blog.

Para tratar de explicar qué ha ocurrido hace falta saber realmente qué es Fidesz, qué es la CEU y quién es György Soros.


Edificio de la CEU en el centro de Budapest.
fotografía: wikipedia


Del gobierno húngaro de Fidesz he escrito largo y tendido en este blog, y no me extenderé en esta entrada demasiado sobre ello. Puede ser considerado como la derecha populista y nacionalista húngara, con un carismático líder llamado Viktor Orbán. El partido tiene una historia curiosa, nació como un partido liberal en plena caída del socialismo, posteriormente fue escorándose hacia la derecha, el conservadurismo y el intervencionismo económico, así como un fuerte nacionalismo. Con una política económica propia de la izquierda y un discurso y unos valores propios de la derecha, tiene mayoría en el parlamento húngaro desde que ganase las elecciones de 2010 y 2014. Y según las encuestas, hará lo propio en 2018.

La CEU es una universidad privada financiada por Soros, un multimillonario especulador nacido en Budapest y que vive en Estados Unidos. Lo diré sin paños calientes, la CEU es una de tantas universidades americanas que se instalaron en Europa central y oriental tras la caída el socialismo que abrazan los valores del liberalismo y el capitalismo, con el objetivo de formar futuros líderes políticos y empresariales en estos países, a los que inculcar estos valores y asegurarse de que serán fieles "colonias" económicas y políticas de Estados Unidos y Occidente en general (si eso es para bien o para mal, no es el tema de debate de esta entrada). A todo esto se le llama eufemísticamente "fomento de la democratización de antiguos países socialistas". Que por supuesto suena mucho más legítimo, una buena causa a la cual toda persona que se oponga será inmediatamente tildada de antidemócrata, radical, extremista, fascista o comunista (todo vale). No solo se trata de unas cuantas universidades privadas, en realidad hay un denso tejido de charities, ONGs, asociaciones y organizaciones bien establecidas por casi todos los países del planeta, que tienen este mismo objetivo.

En el caso de Soros, su red particular se llama Open Society Foundations. En su link de wikipedia (en inglés, no está traducido al castellano) puede leerse cómo este grupo defiende los clásicos valores habituales de este tipo de organizaciones: derechos humanos, justicia, libertad de prensa, educación, desarrollo democrático... Con todo eso uno tiende a pensar que Soros es un filántropo, y de hecho esta es la base que automáticamente legitima sus acciones y que le sirve para reclutar un ejército de voluntarios que creen que están haciendo un bien social y difundiendo libertad, democracia y derechos humanos por el mundo.

Hace tiempo leí en un blog, que por desgracia ya no existe, una buena comparación en este sentido. Se equiparaba a los antiguos misioneros, en plena época colonial, que viajaban desde las potencias coloniales como España, Francia o Inglaterra hacia África o América. Viajaban para difundir el cristianismo y la religión. Porque estaban convencidos que iban a salvar las almas de los indígenas paganos o con falsas religiones. Y sin embargo la religión solo era una forma de las potencias europeas para tener controlados a los nativos. Colonizar mentes para colonizar países. Bien, pues esto hoy en día tan desfasado y caduco como la religión, se ha transformado en democracia y derechos humanos. Voluntarios que, igual que sus antecesores, viajan con toda la buena intención del mundo a salvar las almas de aquellas personas sometidas a terribles regímenes autoritarios o dictatoriales, de todo tipo de ideologías, pero con una cosa en común: que tienen intereses contrarios a Occidente, contrarios al establishment mundial en el que basa su poder y fortuna la reducida oligarquía mundial. Porque es curioso que, sin embargo, estas organizaciones no estén presentes en aquellos países con gobiernos autoritarios pero que sí abrazan los intereses occidentales. De estos apenas se habla en los medios.

Y finalmente detrás de la CEU u Open Society, está George Soros, un oscuro personaje cuya biografía puede leerse sencillamente en la wikipedia a través de este link. Básicamente se trata de un especulador que logró amasar gran parte de su fortuna a costa de llevar a la quiebra al Banco de Inglaterra en el famoso "miércoles negro" de 1992. Nacido en Budapest, posteriormente se instaló en Estados Unidos, abraza fuertemente los valores del liberalismo económico y fue una persona clave para la instauración de sistemas capitalistas en la antigua Europa del este postsocialista. Un auténtico influencer mundial, cuya debilidad es Hungría (por su origen) y que ha chocado frontalmente contra el gobierno húngaro, que, como decía, mantiene una ideología nacionalista (frente a la ideología globalista de Soros), así como partidaria de intervenir en la economía y en las empresas extranjeras que operan en Hungría, frente al ultraliberalismo de Soros.

Desde hace ya tiempo, las ideologías de Soros y el gobierno húngaro chocan frontalmente de manera continua. Este episodio de la CEU ha sido tan solo uno más. Pero, en cualquier caso, lo primero que hay que dejar claro es que, con esta ley, el gobierno húngaro no va a prohibir ni ilegalizar la CEU. El pasado 19 de Abril se aprobó una ley en el parlamento húngaro que obliga a organizaciones civiles que reciben financiación del extranjero a registrarse como "organización apoyada desde el extranjero", si se trata de una cantidad mayor a 7 millones de forint (23.000 euros) el dinero que reciben. Hay que tener en cuenta que, por ejemplo, la CEU está registrada en Estados Unidos, donde se aceptan los títulos expedidos por ella, pero no tiene ningún Campus universitario en dicho país, solamente tiene actividad docente en Hungría. La ley obliga a las universidades que se establezcan en Hungría a tener sede y programas en su país de origen. Además el gobierno húngaro acusa a la CEU de competencia desleal con las universidades húngaras, ya que sus títulos no se aceptan en Estados Unidos, pero el de la CEU sí. Por todo ello Hungría deberá dar explicaciones a la Comisión Europea dentro de poco, al haber sido convocada por Bruselas para aclarar este asunto.

El primer ministro Orbán ha hablado claramente sobre el hecho de que él considera que hay una red internacional de asociaciones y organizaciones civiles que interfieren en la política y en la sociedad de países extranjeros parar adaptar estos a los intereses de una oligarquía que las financia y de la cual Soros forma parte. Según Orbán, hay que controlar (que no ilegalizar) estas organizaciones para evitar que tomen las riendas de los países en los que actúan. No deja de resultar irónico el hecho de que el propio Orbán se benefició, hace ya bastantes años, de una beca de Soros para estudiar en Oxford.

Contra esta ley se produjeron una serie de grandes protestas en Budapest, con miles de personas manifestándose frente al parlamente húngaro y frente al palacio presidencial de Buda (residencia del presidente húngaro János Ader). Manifestaciones muy numerosas, y en la que no faltaban los clásicos emblemas de la oposición como banderas de la UE, gritos contra el gobierno de Orbán calificándolo de dictador y demás parafernalia habitual. Incluso llegaron a colgar una bandera de la UE en el edificio de la radio estatal. Aquí algunas de las imágenes publicadas en medios húngaros como index.hu o hvg.hu:








Puede parecer que un gobierno como el húngaro, acusado de autoritario por la oposición y gran parte de la prensa nacional e internacional, que actúa contra una universidad, se convierta inmediatamente el malo de la película. Y seguramente esto sea lo que hizo salir  a la mayor parte de la gente a manifestarse. Pero realmente hay que analizar esto con cuidado para darse cuenta que probablemente en esta batalla nadie es el "bueno" o el "malo". Porque, por una parte, un gobierno tiene derecho a defenderse de la injerencia extranjera si esta va en contra de los intereses de su población, al fin y al cabo son los ciudadanos de un país los que les han legitimado en las urnas y debe actuar defendiendo los intereses del pueblo al que representan. Por otra parte, la misma injerencia extranjera, hasta cierto punto, puede evitar derivas autoritarias, ejerciendo cierto control sobre los gobiernos de otros países. Pero, ¿donde está el equilibrio? Y, sobre todo ¿quién lo marca? ¿Quién está legitimado para ello?
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