lunes, 25 de mayo de 2015

Honeybeast

El pasado fin de semana se celebró el festival de Eurovisión en la vecina Austria, donde Hungría estuvo representada por una joven cantante llamada Boggie.

Personalmente Eurovisión nunca me ha gustado demasiado, pero es difícil no escuchar cada año la canción del país donde vives, ya que la radio te bombardea constantemente con ella y además suelen ser pegadizas. El año pasado Hungría envió al concurso al moderno, cosmopolita y hipster húngaro-estadounidense András Kalláy-Saunders con una canción en inglés, jugada que no salió mal al lograr la 5º plaza. La otra opción era enviar al grupo húngaro Honeybeast con un tema en idioma magiar llamado "A legnagyobb hős" (el mayor héroe) que, en mi opinión, era mil veces mejor, pero que seguramente no hubiese alcanzado tan buena posición por no dar la imagen cool y fashion que está de moda en la sociedad actual (y no cantar en inglés).

El evento de este año me ha recordado dicha canción, una de mis favoritas en húngaro. Os dejo el videoclip:




jueves, 21 de mayo de 2015

Selfies para denunciar sus salarios en Hungría

Una interesante campaña ha comenzado en Hungría a raíz de la denuncia de una trabajadora sanitaria que aseguró no haber cobrado las horas extraordinarias de varios meses, llegando a haber trabajado hasta 16 horas diarias, que complementaban su ya de por sí bajo sueldo. Los salarios de los trabajadores sanitarios y sociales es Hungría son muy bajos (directamente vergonzosos), y muchas veces sus jornadas laborales son maratonianas. Así que muchos de ellos han dicho basta, especialmente a raíz del mencionado caso, y han comenzado a hacerse "selfies" mostrando en un papel su trabajo y sueldo neto, así como su edad y preparación académica, para denunciar la dramática situación de los trabajadores en Hungría en las redes sociales y los medios de comunicación del país.

He aquí unas cuantas de estas imágenes de trabajadores anónimos, que sirven perfectamente para hacerse una idea de cómo están las cosas. He realizado el cálculo a euros basándome en el cambio a 300 forint por euro. El salario es neto y se perciben 12 pagas anuales (no hay extraordinarias).


Asistente social, 56 años. Sueldo: 81.750 forint (272 €).


Asistente familiar. 2 diplomas universitarios y un examen de idiomas. Tres años de experiencia. Sueldo: 99.000 forint (330 €).


Misma profesión que la anterior. Salario: 90.000 forint (300 €).


Dos asistentes sociales, de 49 y 24 años. La primera cobra 85.405 forint (285 €) y la segunda 84.100 (280 €).


El tipo de trabajo mencionado se refiere al personal de limpeza, mantenimiento, cocina o portería de hospitales y centros de salud (no se especifica cual). 56 años de edad, 35 trabajando. Sueldo: 78.000 forint (260 €).


Jefa de enfermería. 57 años de edad, 39 de experiencia. Sueldo: 128.000 forint (427 €).


Otro caso dramático: asistente familiar a jornada completa (8 horas), por el que percibe 290 € al mes, y un segundo trabajo en un albergue de indigentes, por el que gana 210 €. En total, sus ingresos no llegan a 500 € por trabajar 12 horas al día.


Y como estas, otras muchas más:






El artículo original, en húngaro:


Y las fotos, extraídas de él y del grupo de Facebook "Állj ki magadért!".

lunes, 18 de mayo de 2015

Felcsút, el "milagro" económico húngaro

Felcsút es un pequeño pueblo de la provincia de Fejér, situado a unos 50 kilómetros al oeste de Budapest. Con 1800 habitantes, es un pueblo más de Hungría, uno de tantos. Se calcula que 2 millones de personas (una quinta parte de la población total del país) viven en municipios de menos de 2000 habitantes, como es el caso de Felcsút. En el año 2008 ocupaba el número 336 en cuanto a los municipios más ricos del país. Un año más tarde, en 2009 pasó al primer puesto, desplazando a los lujosos distritos II y XII de Budapest al segundo y tercer lugar. ¿Qué ocurrió para que se produjese semejante ascenso?

Felcsút tiene una pequeña particularidad, que lo diferencia del resto de pueblos de Hungría. Allí se crió y pasó gran parte de su infancia el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Allí compró una casa para pasar los fines de semana y desconectar de la estresante Budapest.

Sea esto una simple coincidencia o no, el caso es que Felcsút fue el lugar elegido para construir la flamante Academia de Fútbol Ferenc Puskás (en húngaro, Puskás Ferenc Labdarugó Akadémia), honrando con el nombre al mejor futbolista húngaro de todos los tiempos, que jugó con el Real Madrid y se convirtió en uno de los iconos del fútbol, formando parte también del glorioso aranycsapat, la selección de fútbol de Hungría que hizo historia.

Dicha academia está compuesta por un gran complejo de infraestructuras, la más notable es el estadio Pancho Arena (en honor también a Puskás, por su apodo en España), que posee un aforo de 3.500 personas. ¡El doble de asientos que habitantes tiene el pueblo! El estadio costó alrededor de 13 millones de euros (3.800 millones de forint), cuenta con el elegante estilo del famoso arquitecto Imre Makovecz, y posee la categoría 2 de la UEFA, pudiendo albergar encuentros internaciones. En un hipotético caso, los 1800 habitantes de Felcsút podrían disfrutar de un asiento y otro extra para apoyar las piernas mientras ven un Argentina-Brasil, con Messi y Neymar correteando por el césped, en partido oficial.

Además posee varios campos de fútbol de entrenamiento (uno de ellos cubierto), así como una residencia, un centro médico, un restaurante y otras instalaciones, incluyendo un hotel (donde pueden alojarse aquellos ojeadores extranjeros en busca de talentos magiares). En el pueblo se renovaron la calle principal, el centro de reuniones, la guardería, la estación de tren e incluso se construyó un instituto. También se va a construir una pequeño ferrocarril turístico de vía estrecha de 5 kilómetros de longitud que enlace Felcsút y el cercano pueblo de Alcsutdoboz, donde hay un arboreto (esto lo va a financiar la UE y lo están investigando, pues no les terminan de convencer las expectativas turísticas que el gobierno maneja).

Una inversión nada desdeñable para un pueblo de 1800 habitantes, que por supuesto no ha pasado desapercibida en Hungría. El alcalde de Hajdúszoboszló, una pequeña ciudad de 30.000 habitantes cercana a Debrecen que cuenta con un famoso balneario, escribió una carta abierta al alcalde de Felcsút felicitándole por su logro de atraer semejante inversión y añadiendo que tenía que aprender mucho de él, pues era incapaz de lograr esas inversiones para su municipio. Otros muchos húngaros fruncieron el ceño y acusaron a Orbán de megalómano y excéntrico. La prensa más contraria a Fidesz llegó a denominar Felcsút como "la capital de Orbanistán".

El estadio Pancho Arena, la joya del complejo futbolístico, se encuentra a apenas 13 pasos contados de la casa del primer ministro, que ha reconocido en numerosas ocasiones su gran pasión por el fútbol. La obra empleó a prácticamente la totalidad del pueblo, como antaño ocurría con la construcción de las catedrales. Se financió con dinero privado, como ha afirmado en innumerables ocasiones Viktor Orbán. Y es cierto que no ha costado ni un solo forint del erario público (los fondos los aportaron las principales empresas húngaras, como el banco OTP o la petrolera MOL, a cambio, eso sí, de importantes ventajas fiscales, así que de forma indirecta sí que ha repercutido en las cuentas públicas). El campo es la sede del Puskás Akadémia FC, el filial juvenil del Videoton, el equipo de la cercana ciudad de Székesfehérvár.

A cargo de la obra estaba, entre otros, el alcalde de Felcsút y amigo personal de Orbán, Lőrincz Mészarós, quien en pocos años ha pasado de ser el fontanero del pueblo a formar parte de la exclusiva lista de las 100 personas más ricas de Hungría, gracias a su empresa de construcción que ha ganado numerosos concursos de obras públicas, así como grandes parcelas agrícolas que recibieron subvenciones de la Unión Europea. El propio Mészarós está al mando de la Academia Puskás. Una carrera meteórica, sin duda. Él atribuye su éxito a "la suerte y Dios".

El asunto ha sido un enorme escándalo en toda Hungría durante varios años, y lo sigue siendo a día de hoy. Este es uno de los principales motivos que llevaron al partido conservador de Orbán a perder más de medio millón de votos en las últimas elecciones y a ser cada día mas impopular, a favor del partido de extrema derecha Jobbik, quien ya vaticina que los próximos comicios generales, dentro de 3 años, serán una lucha directa entre ambas fuerzas por la victoria electoral.

Os dejo con algunas fotos del complejo futbolístico de Felcsút, halladas en el foro de skyscraper.com:










Un artículo interesante sobre el tema (en húngaro), del que he sacado bastante información para la entrada: http://www.hir24.hu/belfold/2014/01/29/felcsut-az-igazi-magyar-csoda/

jueves, 14 de mayo de 2015

Újlipótváros, mi barrio

Újlipótváros (pronunciado úi-lipotvaros), es un barrio del distrito XIII, que se encuentra junto al Danubio, el distrito V (el centro de Budapest) y el distrito VI. En él llevo viviendo casi un año ya, desde que me trasladé de Szeged el año pasado. Llegan nuevos tiempos, y dentro de poco me iré lejos de la capital húngara, así que, a modo de homenaje, me gustaría presentar este barrio, muy recomendable para vivir en Budapest.


Újlipótváros es el rectángulo rojo, junto a la isla Margarita.


Újlipótváros se encuentra en Pest. Esta es la primera distinción que hay que hacer: Budapest se encuentra dividida en dos por el Danubio, al oeste del río queda Buda y al este, Pest (y de ahí viene el nombre de la ciudad). Buda tiene más zonas verdes y es más tranquila y residencial, en Pest se encuentran la mayoría de puestos de trabajo y lugares de ocio de la ciudad. Buda tiene algo más de "prestigio", pero es tan solo una tontería. Aunque en las lomas de sus montes se encuentran las lujosas viviendas de la clase más acomodada, también hay enormes barrios obreros, donde se amontonan los bloques de viviendas de hormigón de la época socialista (como Óbuda o Békásmegyer), así que en realidad el hecho de que vivas en Buda no dice mucho.

Mi barrio está cerca del centro, pero no en el centro. Significa que caminando unos pocos minutos tenemos la belleza y el ocio del centro de Budapest, pero está lo suficiente alejado como para disfrutar de gran tranquilidad (y de un precio de alquiler más reducido que el codiciado distrito V). Tiene un agradable paseo junto al Danubio por el que caminar, tomar helado en verano o hacer deporte. Y en frente, la isla Margarita, un auténtico bosque y lugar de esparcimiento y running por antonomasia, al que se llega tras caminar unos pocos minutos por el puente homónimo, o a una parada de tranvía de distancia.


Paseo junto al Danubio, al fondo el puente Margarita.


El parque Szent István (San Esteban), es de las pocas zonas verdes del barrio, pero sus fuentes, flores y árboles lo compensan. Es un buen lugar para olvidarnos del asfalto y el hormigón por un rato.



Parque Szent István.


La calle Pozsonyi, de la que ya escribí en su momento, es el principal lugar de ocio, con sus cafés, heladerías, restaurantes y tiendas. Fue renovada hace unos años, y con la llegada del buen tiempo se llena de terrazas y gente, adquiriendo un extraordinario ambiente que llena de vida el barrio.



Pozsonyi út, en una tranquila mañana.


La iglesia de Lehel tér, donde se encuentra también la parada de la línea 3 de metro, es de los pocos monumentos que hay, pero es de gran belleza, y sus torres blancas, iluminadas de noche, pueden verse desde gran distancia.


Iglesia de Lehel tér.


En cuanto a funcionalidad, se encuentra junto a la avenida Váci, donde se asientan las oficinas de importantes empresas, y el centro comercial West End, que puede satisfacer nuestras necesidades e impulsos consumistas holgadamente, y que de hecho es uno de los mayores de Budapest. También hay un gran mercado, junto al metro, llamado Lehel csarnok. La estación de tren de Nyugati está también en esta calle, junto al barrio. Y por supuesto, el nagykörút, lleno de bares, cafés, restaurantes y comercios, con el "gran gusano amarillo" (el tranvía 4-6, el más largo de Europa), pasando constantemente, lleno de viajeros.

Y a unos 7-8 minutos de mi casa, se encuentra el parlamento de Budapest, la mayor joya de la ciudad. Y junto a él, la plaza Szabadság, la basílica de San Esteban y la plaza de Deák, el centro neurálgico de la capital húngara.



Calles del barrio. Debido al poco espacio, se han puesto estos maceteros elevados para decorar algunas calles.


Pero no todo es perfecto. Entre las principales pegas está el aparcamiento, que es terrorífico. Casi ningún edificio de viviendas tiene garaje, por lo que la calle es el único lugar para aparcar (todo el barrio es de pago), así que Mercedes, Lexus o Touaregs tienen que dormir en la calle a diario, algo que sin duda nos sorprende a los extranjeros. La cosa en tan grave que, para aliviar el tema del aparcamiento (y de paso sacar más pasta), el ayuntamiento permite aparcar en muchas aceras, invadidas por los coches y por las que caminar es bastante molesto. Esto es algo inédito para mi: ¡en mi ciudad natal el ayuntamiento amplía las aceras para eliminar aparcamientos y aquí es al contrario!

Claro que muchos de sus edificios son de comienzos del siglo XX, cuando la ciudad se expandía a toda velocidad y los nuevos barrios se trazaban con tiralíneas a todo correr (este lugar era una antigua zona industrial). Entonces no importaba que no hubiesen árboles, zonas verdes ni plazas de aparcamiento. No dejan de sorprenderme los edificios, muchos majestuosos, de aquella época de gran esplendor en la historia húngara, que, debido a la mala situación económica de las últimas décadas, se encuentran llenos de suciedad y desconchados. Pero poco a poco se van restaurando. En el año que llevo viviendo aquí, muchos de estos edificios han sido renovados.



Muchos edificios necesitan una buena reforma, pero esta es la esencia de Budapest.


La otra gran pega es la plaga de cacas de perro que invade las aceras de este barrio. Por desgracia, parece que aquí viven los dueños más guarros de Budapest, sobre todo a primera hora de la mañana es una auténtica plaga y hay que andar con cuidado para no pisar una de estas "minas". Muchos aprovechan la complicidad de la noche para dejar la mierda del perro en plena acera. Seguramente mucho tiene que ver la escasa iluminación de las calles, pero esto es algo habitual en todo Budapest, lo cual hace el invierno un poco deprimente, cuando anochece a las 4 de la tarde.

Bueno, este es mi barrio, y sin duda fue todo un acierto venir aquí a vivir. Se lo puedo recomendar a todo aquel que tenga que instalarse en esta ciudad.
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