lunes, 16 de marzo de 2015

Vuelta en bicicleta al lago Balaton (II)

para ver la primera parte de esta entrada, haz click aquí.

El 2º día madrugamos y comenzamos otra soleada jornada en bicicleta, atravesando Balatonalmádi, Csopak y Balatonfüred. Comimos cerca de Csopak, en un lugar llamado Kerekedi Csárda, justo después de pasar el pueblo a mano derecha, comida buena y barata, aunque había más opciones, pero su decoración nos sedujo bastante. Tras esto, caminamos por el paseo Tagore de Balatonfüred, para volver a montar en la bici, recorrer la hermosa península de Tihany y subir a su famosa abadía desde la cual hay unas vistas magníficas del lago. Ya en plena tarde, nos dirigimos a nuestra pensión en el pueblo de Zanka. Este fue el día más duro de bicicleta, por ser el recorrido más largo (unos 50 kilómetros) y con la dureza de las cuestas de la costa norte. Sin embargo, fue una de las jornadas más bonitas, por el paisaje. A Zanka llegamos al anochecer, y nos costó encontrar nuestra pensión, solo había alemanes que no hablaban ni papa de húngaro o inglés. El sito se llamaba Hoffer Apartman, en Naplamente utca 5, Zanka. Bajamos al lago a cenar algo en una terraza donde las opciones eran el típico gyros o queso o carne empanada, a precios bastante buenos.


Puerto de Tihany, visto desde la abadía.

Los pequeños barcos abundan a lo largo de toda la costa del lago.


El 3º día fue el más caluroso, lo que endureció una etapa a priori fácil. Además estaban las agujetas del día anterior. El plan era ir desde Zanka hasta Tapolca, en unos 30 kilómetros de recorrido. Fue otro día precioso, salimos con la bici y paramos a desayunar en Révfülop, para continuar hasta Badacsony, uno de los lugares más bellos del lago, especialmente las vistas desde la terraza del restaurante Kisfaludyház, lugar de visita y comida obligatoria si pasáis por aquí. La subida al restaurante es a través de una cuesta empinadísima, solo posible con el plato pequeño de las bicicletas de monte. Otra opción es ir andando bici en mano o en taxi desde abajo. Arriba está el restaurante con vistas inmejorables y privilegiadas: la ladera del monte, cubierta de viñedos, el lago azul turquesa abajo, y la suave y ondulada costa sur al otro lado.

Después de comer y descansar, volvimos a las dos ruedas y dejamos atrás el lago al desviarnos al norte hacia Tapolca, una pequeña ciudad con un centro precioso y unas cuevas inundadas bajo el pueblo que se pueden recorrer en pequeñas barcas de remos. Aquí tenéis algo más de información (en húngaro, eso sí). Además de las cuevas, merece la pena mencionar la plaza principal, con un gran estanque y un río con un molino que se adentra en un parque. Cenamos en un sitio llamado Dream Team. Nuestra pensión en Tapolca se llamaba Boszorkány tanya, en la calle Bajcsy-Zsilinszky número 1.


Vistas de los viñedos y el lago desde la terraza de Kisfaludyház.

Lago en el centro de Tapolca.

Tapolca.


El 4º día ya fue más suave, fueron otros 30 kilómetros de bici, pero eso sí, el camino se alisó bastante, pues dejamos atrás la costa norte, llegando a Keszthely a mediodía, tras cruzar Balatongyörök y Gyenesdiás. Paseamos por el centro y visitamos los jardines del precioso palacio Festetics. Para cenar fuimos al paseo cercano a la playa, en un restaurante llamado Parti Csárda, que cuenta con una excelente sopa de pescado. Dormimos en Keszthely en una pensión llamada Írisz vendegház, en Apát utca 17.


Palacio Festetics de Keszthely.

Pueblo de Csopak al fondo.


El 5º día fuimos hasta Fonyód, en unos 40 kilómetros por la plana y agradable costa sur del lago, un recorrido fácil de pedalear que permitía para a descansar a la orilla e incluso darse algún que otro baño. Claro que no había las espectaculares vistas del norte, pero venía bien algo de descanso. Paramos en Balatonberény, pero Balatonkeresztúr o Balatonfenyves eran igual de sugerentes, con césped para tomar el sol y zonas de baño kilométricas. Ya por la tarde recorrimos los últimos kilómetros hasta Fonyód, donde dormiríamos ese día en una pequeña casa muy acogedora situada en el jardín de la casa de la dueña, Kristinusz Vendegház en Szent István utca 59.


La costa sur del lago es totalmente plana, al contrario que la norte.


El 6º día fuimos desde Fonyód hasta Zamardi, a apenas 10 kilómetros ya de Siófok, donde terminaría nuestra vuelta al lago que comenzó una semana atrás. Desayunamos al poco de salir de Fonyód en una cafetería salida de los años 70 en pleno socialismo, que fue el café más rico de todas las vacaciones, lástima que no recuerde el nombre del sitio. Más tarde volvimos a parar a tomar una cerveza en una terraza a pie de bicicarril y comimos un gigantesco langos imposible de terminar. En un supermercado medio vacío y a punto de bajar la persiana hasta el siguiente verano compramos algo de fruta para comer en otra pequeña playita, y llegamos a Zamardi tras recorrer los 40 kilómetros de etapa, a una pequeña casa de madera que sería nuestro último alojamiento del Balaton (Akácos nyaraloházVak Bottyan utca 11, Zamardi). En el pueblo, muchas casas estaban ya cerradas a cal y canto, y en las que no, sus inquilinos hacían las maletas para regresar de su descanso estival.


Curiosas lápidas con forma de corazón del cementerio de Balatonudvári.


El 7º y último día estaba pensado de relax total, incluyendo tan solo apenas 10 kilómetros de pedaleo hasta Siófok, pero ocurrieron dos imprevistos: un pinchazo nada más salir y la lluvia, que apenas había hecho presencia hasta entonces (salvo la primera noche) vino con intención de quedarse indefinidamente, así que sacamos los chubasqueros y fuimos rápidamente hasta la estación de tren de Siófok, donde emprendimos el viaje de vuelta en tren, abortando nuestros planes de realizar la fotosíntesis en la orilla y descansar los músculos. Esta vez ya no era directo, y en Budapest hubo que bajarse en la estación de Déli e ir en bici hasta la de Nyugati, desde la cual tomar el tren a Szeged.


Atardecer en el Balaton.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Vuelta en bicicleta al lago Balaton (I)

Hace ya varios años tuve la suerte de realizar un viaje muy especial: bordear el Balaton en bicicleta, en un viaje de unos 200 kilómetros durante una semana, con pequeñas etapas para poder disfrutar de los encantos del lago y sus alrededores. Sobre el Balaton he escrito ya varias entradas en este blog, así que me limitaré a contar mi viaje en general, que puede servir de referencia para aquellos que se dispongan a hacer lo mismo.


Mi bici y el Balaton de fondo.


INFORMACIÓN BÁSICA:

Para llegar al Balaton el tren es la opción más cómoda. Nosotros comenzamos la vuelta al lago en la ciudad de Siófok, la más fácil de alcanzar desde casi cualquier lugar del país, y considerada de facto la capital del Balaton. Desde Budapest hay una cantidad enorme de trenes en verano, y salen desde la estación de Déli (sur), situada en Buda al final de la línea 2 de metro (la roja). Nosotros fuimos desde Szeged, en verano también hay trenes directos desde allí (aunque pasan por Budapest, pero no hay que hacer transbordo, tardan unas 4 horas). Aunque en el lago pueden alquilarse bicicletas en casi todos los pueblos, yo llevé la mía propia, ya que al menos entonces el suplemento de la bici al Balaton en tren era muy barato (no así para otros sitios), así que si tenéis bici en Hungría no merece la pena alquilar. En los trenes suele haber un vagón especial para bicis, donde se dejan candadas. Es importante comprar el ticket de bicicleta, que no se os olvide.

En cuanto al alojamiento, sin duda la opción más cómoda es el hotel (szálloda en húngaro), aunque nosotros nos decantamos por las pensiones (Panzió en húngaro), que en realidad son casitas independientes o partes de la casa que los dueños alquilan (separadas de donde ellos viven, sobre todo el piso superior es muy típico, al que solo se accede desde unas escaleras en el jardín). Nosotros fuimos con las etapas ya planeadas y las pensiones reservadas para cada noche. Encontrar alojamiento para una sola noche a veces no es fácil, algunos dueños prefieren mandarte a freír espárragos y esperar que alguien les reserve una semana o varios días. Claro que no siempre les sale bien la jugada. En cualquier caso no es muy difícil encontrar alojamiento, pero después de pedalear muchos kilómetros no nos apetecía tener que estar buscando un sitio para dormir, así que fuimos ya con todo reservado. Elegimos pueblos pequeños en vez de sitios más grandes y turísticos, para estar más tranquilos y porque además es más económico. Todas estuvieron my bien y las recomiendo. No estoy seguro de si siguen funcionando, pues han pasado ya unos años, en cualquier caso os dejo sus nombres y direcciones por si os interesan.

Sobre el camino, mencionar que en casi todo el recorrido hay un carril bici exclusivo y separado del tráfico y que es una ruta bastante popular dentro de Hungría, el problema es que al entrar a los pueblos muchas veces desaparece en la calle principal, y a la salida no siempre es fácil volver a dar con él. Aún así muy pocas veces nos salimos del recorrido, y siempre lo volvimos a encontrar enseguida. Nosotros fuimos sin GPS ni smartphone ni nada (eran otros tiempos), así que dependíamos exclusivamente de señales, carteles y mapas de los pueblos. Hoy en día se pueden descargar desde internet rutas establecidas al móvil y seguirlas fácilmente con el GPS, pero ya digo que aun así no es necesario.


Estos carteles verdes y amarillos indican el camino a seguir.

La mayor parte del recorrido dispone de un bicicarril exclusivo, muchas veces (no siempre) paralelo a la carretera.


Nosotros fuimos a contracorriente, cuando muchos volvían de sus vacaciones en el lago, justo al finalizar la temporada alta, lo cual fue sin duda un acierto. Los precios de los alojamientos eran más económicos y no había tanto agobio de gente. En general el turismo del lago es de un 50% de húngaros y 50% de extranjeros, la mayoría alemanes/austríacos con un importante número de otras nacionalidades que se acercan un día al lago desde Budapest, fundamentalmente en Balatonfüred y Tihany.

Por supuesto conviene llevar repuestos para la bici, por si ocurre algún pinchazo (cámara, desmontadores, bomba y llave inglesa si tenemos ruedas de tuerca). No obstante, en casi todas las poblaciones hay tiendas que reparan bicicletas, por lo que en caso de avería tampoco hay que andar más de unos kilómetros. También es buena idea llevar un chubasquero, de los que se meten arreguñados en una bolsita de plástico pequeña y apenas ocupan espacio, por si nos pilla un chaparrón.


EL RECORRIDO

Dividimos el tour en siete etapas: Siófok - Balatonfüzfö - Zanka - Tapolca - Keszthely - Fonyód - Zamardi - Siófok, recorriendo unos 30-40 kilómetros diarios (excepto el último, que hicimos tan solo 10). Solíamos desayunar un buen jegeskávé (literalmente "café helado", que en realidad es un café con leche y hielos al que se le añade una bola de helado de vainilla, nata montada y sirope de chocolate, una delicia en el verano húngaro que suele estar disponible en casi todos los sitios).


Mapa con el recorrido y los lugares donde dormimos cada noche.


Parábamos para comer, tomar una cerveza o un granizado, hacer fotos, bañarse en alguna playa o simplemente descansar, cuando veíamos algún sitio interesante. Me es imposible recordar todos los sitios, así que pongo tan solo algunos de ellos.

La primera vez que vi el lago (este fue de hecho mi primer viaje al Balaton), recuerdo que me impresionó. Nunca había visto un lago tan grande, con sus olas, la gente bañándose, y la otra orilla muy lejana, casi imperceptible.


Paseo por la costa de Siófok.


Llegamos sobre la una del mediodía a Siófok, dimos un pequeño paseo por el centro y comenzamos a recorrer en bicicleta los primeros kilómetros de la jornada. Nos dirigimos hacia el este, ya que realizamos el recorrido en sentido contrario a las agujas del reloj. Enseguida llegamos a la costa norte del lago, con sus múltiples y suaves colinas que dan lugar a un recorrido rompepiernas aunque muy bonito. La primera dificultad que nos encontramos fue la de cruzar las vías del tren, por una pasarela con escaleras y la bici a cuestas (hay pasos a nivel, pero ese fue el que nosotros encontramos en aquel momento), luego recorrimos las afueras de Siófok dejando atrás los enormes hoteles de la zona más turística para subir por una empinada rampa a las localidades de Balatonvilágos y Balatonkenese, desde donde hay unas espectaculares vistas del lago desde su extremo oriental. Esta parte del recorrido estaba bastante mal indicada, y nos desviamos del camino en un par de ocasiones, pero no supuso más que recorrer algunos kilómetros extra.


Puerto de Siófok, del que parten barcos hacia la costa norte (Balatonfüred y Tihany).

Fuente en el centro de Siófok. Sentarse aquí con un refresco es una idea excelente para descansar un rato. El ruido del agua y la humedad proporcionan una sensación muy agradable en verano.


El día era soleado y caluroso, pero el cielo comenzó a llenarse de nubes bastante feas, así que continuamos la marcha hasta Balatonfűzfő, donde dormiríamos la primera noche, tras recorrer en bicicleta los 30 kilómetros que la separan de Siófok. La pensión estaba bastante bien, a las faldas de un monte (llamada Veronika Panzió, en Balatoni út 199, Balatonfűzfő). Apenas habíamos llegado comenzó a llover. Cenamos cerca de allí en un sitio bastante económico y con unos platos muy ricos que os recomiendo sin duda, llamado 71-es Bisztró.


El resto del camino, en la siguiente entrada :)

viernes, 6 de marzo de 2015

Balatonfüred y costa norte

La costa norte tiene una oferta de ocio más variada en comparación con la sur, que como señalé en la anterior entrada, está más enfocada al turismo de sol y "playa". En el norte no hay discotecas ni grandes hoteles (salvo dos o tres en Füred). Los pueblos cubren las laderas de las pequeñas montañas, con las casitas cayendo hasta la orilla del lago. Balatonfüred, al este, es la ciudad más importante de la parte norte. En mi opinión, es la localidad más bella. En tren son casi dos horas desde Budapest. Además, al lado está la península de Tihany, el que seguramente sea el lugar más bonito de todo el Balaton. El mirador situado junto a la abadía es espectacular, como lo son las calles del pueblo, y su pequeño lago interior. Se puede llegar en autobús desde Füred en pocos minutos, o si llegamos en barco al puerto de Tihany (por ejemplo desde Siófok), se puede subir hasta arriba en el tren turístico que va por la carretera y sale del embarcadero.


Vistas desde Tihany.

Paseo junto a la abadía de Tihany.

Sin duda la penísula de Tihany es la zona más bella del Balaton.


La mayor atracción de Balatonfüred es su paseo costero, el llamado Tagore setány. Bajo el manto de unos enormes y preciosos árboles podemos pasear por la orilla del lago, donde viven multitud de cisnes y patos que, lejos de temer al ser humano, se acercarán en búsqueda de comida. En el paseo hay restaurantes, comida rápida, heladerías, bares y terrazas, además de los principales hoteles. Pero no solo eso, al lado del paseo hay un precioso parque, con calles empedradas que suben al centro de la ciudad, situado más arriba.



Paseo de Balatonfüred, la "capital" de la costa norte.

Un buen lugar para probar el típico Hekk (merluza rebozada) con una refrescante cerveza.


En cuento abandonamos la zona costera comienza la típica ciudad media húngara. Al igual que Siófok, el barrio pegado al lago es como un "complejo vacacional" (en húngaro: üdülötelep), mientras que el pueblo en sí está un poco más alejado del agua. Esta parte interior tiene además bastante aire de la época socialista. Su estación de tren, el centro comercial y los bloques de apartamentos le dan un aire muy "szoci", como dicen los húngaros.

El lago mantiene ese toque exótico para los occidentales de la época socialista, cuando comenzó el auge del turismo y se levantaron hoteles, se construyeron estaciones de autobús y tren que aún hoy en día son las que siguen dando servicio a la zona. En general la zona costera ha sido renovada, pero la parte más interior de las poblaciones, donde viven los autóctonos, sigue manteniendo la esencia del pasado.


La zona interior permanece congelada en el tiempo, con edificios del socialismo, como este centro comercial y las viviendas adyacentes.

Estación de tren de Balatonfüred.


Por otra parte, en Balatonfüred hay un par de zonas de baño de pago: Kisfaludy strand, cuya entrada cuesta 680 forint, y dispone de zonas verdes, árboles y columpios, y Eszterhazy strand, que vale 980 forint y dispone de alguna piscina para niños (supongo que por eso es algo más cara).

Al lado de Füred está Csopak, uno de los pueblos más bonitos del Balaton, en una ladera, y presidido por una pequeña iglesia y un parquecito con encanto (a la que se llega tras subir una infinita cuesta). También hay una playa de pago bastante famosa, y varios restaurantes muy recomendables, como Kerekedi csárda.

En el lado oeste del lago la referencia es Keszthely, junto con Siófok los municipios más poblados del Balaton. Cuenta con el romántico palacio Festetics y vistosos jardines con fuentes (al menos cuando yo estuve a los jardines se accedía de forma gratuita, la entrada al palacio era de pago). La playa es similar a las del resto del lago y la ciudad no ofrece mucho más, salvo la calle principal que sube hasta el palacio. El resto está muy descuidado (pero esto es una constante en toda Hungría: calle principal recién renovada e impoluta y el resto, incluyendo calles adyacentes, se cae a pedazos).


Palacio Festetics de Keszthely.


En la zona de Badacsony están las bodegas más famosas del Balaton, y es que el microclima del lago y las suaves colinas del norte son el escenario ideal para el cultivo de la vid. Junto a las bodegas hay buenos restaurantes. Sin duda los mejores con aquellos situados ladera arriba, con terrazas espectaculares desde las cuales se pueden disfrutar de magníficas vistas al lago mientras degustamos la cocina tradicional húngara y la maridamos con los caldos magiares. Mi favorita es Kisfaludyhaz, que está en lo alto de una colina (puede subirse en taxi, en bici o andando, depende de cada uno), con música en directo, unas vistas impresionantes del lago y con unos precios que están bastante bien teniendo en cuenta lo que ofrece.


Restaurante Kisfaludy, no dudéis en ir aquí si venis a Badacsony. La subida merece la pena (también se puede subir en taxi).

Y las vistas desde la terraza del restaurante, con el Balaton de fondo y los viñedos en la ladera de la montaña.


En Szigliget hay un castillo en ruinas, situado en la aplanada cima de un monte, desde el cual hay inmejorables vistas del lago, las viñas que cubren las laderas como un manto y las pequeñas poblaciones salpicadas por costa e interior.

Para ir a Balatonfüred hay que tomar un tren desde la estación de Budapest-Déli (en Buda, al final de la línea de metro 2). El viaje dura alrededor de 2 horas, y viaja por la misma vía que el tren de Siófok hasta poco antes de llegar al lago, cuando se desvía hacia el norte, y recorre la costa hasta terminar en Tapolca.


Plano del Balaton.

lunes, 2 de marzo de 2015

Siófok y costa sur del Balaton

Hace ya un año, al poco de comenzar este blog, escribí sobre el Balaton de forma general. Me gustaría empezar hoy una serie de entradas profundizando más sobre el que es el mayor lago de Europa central y el principal destino vacacional interno de Hungría. Comenzamos hablando de la costa sur y su capital de facto, Siófok.


La orilla del lago Balaton, con sus inseparables patos y cisnes.


La llegada al Balaton en tren siempre es un momento especial: el enorme lago monopoliza la ventanilla derecha, y comienzan las casitas familiares de Balatonaliga, el primer pueblo, a lo largo de la costa, a través de la cual el tren discurre paralelo a la carretera, cerca de la orilla. Después viene Balatonvilágos, y enseguida Siófok.


Viviendas unifamiliares a la orilla del lago en Balatonaliga, desde el tren.


Siófok es la localidad más importante de la parte sur. A una hora en coche por autopista de Budapest y hora y media en tren, se accede fácilmente desde la capital. Tiene un ambiente más joven, que busca fundamentalmente salir por las noches y pasar el día tumbado en la orilla del lago. El paseo de Petőfi (Petőfi setány) paralelo a la playa, cruzando las vías del tren hacia el norte, cuenta con todo tipo de puestos: podemos comer langos, palacsinta, hamburguesas, perritos calientes, kebab, pizza, hekk, carne empanada, tomar helados, granizados, cerveza, cocktails e incluso fumar sisha en las múltiples terrazas a lo largo del paseo. También hay algunas atracciones como los autos de choque, máquinas recreativas, así como puestos de ropa y complementos veraniegos (bañadores, gafas de sol...). Uno tiene la sensación al caminar de que está en un pequeño paseo marítimo del litoral mediterráneo. ¡Es realmente el mar húngaro!

Al lado está la playa (o mejor dicho zona de baño), y también las discotecas y pubs que abren más tarde, por la noche. Al final del recorrido está el puerto, desde el cual parten los barcos a la orilla norte. Cruzando las vías del tren, hacia el sur, podemos pasear por el centro de Siófok: su plaza central, con la torre del agua y sus fuentes, el parque, las estaciones de autobús y tren y un centro comercial con cine. Uno de los mayores inconvenientes son las mencionadas vías del tren, que parten la ciudad en dos, y que además con el intenso tráfico ferroviario veraniego son aún más incómodas de cruzar (muchas veces toca esperar en la barrera). Y es la misma historia en casi todas las poblaciones del lago.


Centro de Siófok.

Torre de agua (con un mirador arriba) y fuente, Siófok.


La playa más famosa de Siófok, llamada Nagystrand no es más que una zona ajardinada (con poca hierba y mucho trébol), un paseo de baldosas en la orilla y algunas pasarelas para entrar al lago. Hay algunos puestos de helados y fast-food, así como bares con terrazas (el más popular es el Beach Club, que tiene arena en lugar de césped). No hay vestuarios (aunque sí unos probadores para cambiarse al aire libre), y los baños (bastante poco higiénicos) son un edificio gris con una encargada en la puerta que para colmo tiene un plato al que se le pueden echar algunas monedas (aunque oficialmente son gratuitos y no hay ninguna obligación de dar dinero, algo que, tras ver el estado de los baños, no haría ni loco). Pueden alquilarse tumbonas y patines de pedales.



Nagystrand, con su paseo y las pasarelas para entrar al lago.


El precio de la entrada al Nagystrand son 1.000 forint en temporada alta y 700 a finales de Agosto y Junio. Dado lo poco que ofrecen, puede considerarse más una especie de tasa o impuesto por bañarse en el lago que la remuneración por un servicio. Si os vais a bañar un día, se puede ir sin problema, es un desembolso mínimo (2-3 € por persona). El problema es si vamos para una semana, por ejemplo. Tres euros por persona en una familia con dos hijos supone más de 60 € a la semana ¡solo por ir a la playa!. Sin duda en este caso las playas gratuitas son la mejor opción. Pero sobre gustos no hay nada escrito, y muchos húngaros y alemanes pagan gustosa y religiosamente su ticket a diario. En algunas playas hay piscinas para niños, aunque son un poco más caras. A mí, acostumbrado al mar y los servicios gratuitos de la playas, me chocó un poco el hecho de pagar, pero bueno, aquí las cosas funcionan así.

A lo largo del Balaton, como dije. hay zonas de baño gratuitas: la diferencia principal es que carecen de taquilla y vallado, el resto es muy parecido. Eso sí, están fuera de las principales poblaciones. Se llaman "szabadstrand" (playa libre).

En cuanto al baño, a pesar de tener la sensación de que uno está en el mar debido al gran tamaño del lago, el agua no está salada, el suelo es de una arena más fina y extraña, y la temperatura del agua es muy agradable. Debido a la poca profundidad, la gran extensión del lago y el verano continental, el agua alcanza fácilmente los 25 grados en Julio y Agosto. Es casi como una piscina gigante, donde podemos caminar y caminar y apenas nos va cubriendo. Incluso hay pequeños montículos y elevaciones, donde paradójicamente cubre menos según nos alejamos de la orilla.

Hay mejores sitios que Siófok para ver en el Balaton, sin embargo, es la zona más turística y ¡ojo! no está nada mal. Si vais con tiempo, ganas de juerga o solamente queréis espanzurraros al sol, Siófok está muy bien, pero si vais solo uno o dos días y no habéis estado antes, yo iría a la costa norte.

Lo que más me gusta de Siófok es que desde allí se ve dicha costa norte, que al ser montañosa es más bonita. Desde el norte, la costa sur, muy llana, apenas se distingue. Y este fondo, cuando uno está tumbado en la toalla, es más sugerente: cielo azul, lago turquesa y césped verde, es la "tricolor" del Balaton. Siófok está cerquita de Budapest y es perfecta para descansar o desconectar de la gran ciudad en verano.


El cielo azul, las aguas turquesas y el césped verde, la imagen del Balaton. El color del lago varía en función del cielo, cuando se nubla se vuelve más grisáceo. Desde la orilla sur se aprecian las suaves montañas septentrionales, mientras que desde la orilla norte el lago parece infinito debido a la llanura meridional.


Siguiendo al oeste, dejamos los grandes hoteles de Siofók y las poblaciones, una detrás de otra, son zonas residenciales con playas (algunas de pago, otras gratis) y terrazas, restaurantes y tiendas. La gran mayoría son casitas bajas de variopintos colores. Tras las urbanizaciones de Balatonszéplak y Zamárdi, llegaremos a Szantód (donde podemos tomar el barco a la península de Tihany, es el punto más estrecho del lago). Tras esto, Fonyód es otro pueblo importante, y como dije, el resto están seguidos: Balatonmáriafürdo, Balatonfényves y Balatonberény, todas con largas y tranquilas zonas de baño, muchas gratuitas, aunque más alejadas de Budapest.

En cuanto al alojamiento, hay varias opciones: la más cómoda y cara son los hoteles (en húngaro szálloda), que rondan en temporada alta los 40-60 € por habitación doble y noche. La mayoría se edificaron en la época socialista y siguen funcionando hoy en día. Más económicas son las pensiones (en húngaro panzió), donde los lugareños alquilan habitaciones. Estas rondan los 20-30€ por habitación (con baño propio y a veces pequeña cocina) y noche. Suelen hablar alemán y probablemente algo de inglés. Por último hay algunos campings (en húngaro kemping, una que coincide), a lo largo del lago. Los pueblos grandes como Siófok, Balatonfüred o Kesthely son un poco más caros que el resto a la hora de alojarse.



Los hoteles de la época socialista aún están abiertos al público. Debajo, la estación de autobuses de Siófok, también con arquitectura de la etapa socialista. El desarrollo turístico del lago comenzó en dicha época, destinada a húngaros, soviéticos y alemanes de la RDA, y a día de hoy perdura su huella.


Algo a tener en cuenta que en el Balaton, como en Hungría, amanece muy temprano y también anochece mucho más temprano que en España. Muchos sitios no tienen persianas ni cortinas oscuras, por lo que si queremos dormir hasta tarde mejor llevar un antifaz (no bromeo, en Julio a las cuatro y media de la madrugada ya hay bastante luz natural como para despertarse).

La temporada alta comprende Julio y Agosto (hasta la tercera semana). Ya la última semana de Agosto muchos comercios y bares están cerrados, y hay mucha menos gente. En mi opinión esta semana es la mejor época para visitarlo si buscáis tranquilidad, porque no hay tanto agobio y sin embargo hay muchas cosas para ver y hacer todavía, aunque, eso sí, los días ya tienen menos horas de luz (anochece sobre las siete y media). El último día del mes ya muchos supermercados y tiendas echan la persiana definitivamente y el lago muere prácticamente hasta el próximo verano. En Septiembre, si perdura el buen tiempo los fines de semana puede recobrar algo de vida, ya que muchos se acercan desde Budapest, a apenas una hora en coche.

Siófok se alcanza en una hora y media en el tren rápido (gyorsvonat en húngaro), que no es que vaya más rápido que el resto de trenes, sino que para en menos sitios. En verano sale cada hora desde la estación de Budapest-Déli (en Buda, al final de la línea de metro 2). Es importante especificar que quieres ir en este tren (gyorsvonat), ya que es un poco más caro que el que para en todos los pueblos y tarda unas 2 horas. El tren recorre toda la costa sur del lago y después termina en Nagykanizsa, cerca de la frontera croata.


Un barco une las costas norte y sur del Balaton en menos de una hora de agradable y hermoso trayecto sobre sus aguas.
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